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• La mandará Claudia sin ceder a presiones
• Advirtió que el pueblo juzgará a quienes quieran privilegios
• Declaró que Musk “como político, es muy buen empresario”
Juan R. Hernández
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México. – La mañana avanzaba entre preguntas punzantes y miradas cruzadas cuando la presidenta Claudia Sheinbaum soltó la frase que marcó el tono: “Es un asunto de principios”. No hubo matices. El próximo lunes enviará su reforma electoral al Congreso, sin cambiar una coma.
Desde el templete de la mañanera, la mandataria dibujó la línea: quien quiera apoyar, bien; quien prefiera conservar el privilegio de las listas plurinominales, “la gente los va a señalar”. Las llamó por su nombre: cúpulas partidarias. “Nadie puede quedarse en su casa esperando ser el número uno de la lista pluri… hay que dar la cara”, lanzó.

En el salón se sentía el mensaje directo a aliados y opositores. PT y PVEM deberán explicar por qué defienden las listas. Morena no tiene problema. Y, si no se aprueba, no será derrota: “al revés, es victoria porque no cedí”. La política también es consecuencia.
Sobre la mesa puso cifras: reducir el 25% del gasto electoral significaría más de 13 mil millones de pesos para bienestar, salud y educación. “Hay muchas necesidades en el país”. Aclaró que no está en juego la autonomía del INE, sino el tamaño del presupuesto. “Nada de despilfarros”, dijo, aludiendo a bonos y sueldos de hasta 300 mil pesos.
También habló de austeridad en congresos locales y en el Senado, de fiscalización y democracia participativa, de no reelección y de no nepotismo. Recordó que, cuando le ofrecieron ser plurinominal en 2009 y 2012, se negó. “Siempre estuve en contra”, relató.
Cuando le preguntaron a la presidenta si esperaba una ruptura con aliados rumbo a 2027, respondió que eso le toca a Morena. Como presidenta, tiene la obligación de cumplir lo que prometió en sus 100 puntos. “No queremos partido de Estado, queremos diversidad de acuerdo con el voto”.
Y, en medio del ruido político, dejó otra estampa: sobre los señalamientos de Elon Musk, dijo que sus abogados analizan opciones, pero “no vale la pena entrar en debate”. Remató con ironía: “Como político, es muy buen empresario”. El salón soltó una risa breve. Afuera la reforma ya camina.