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La mañana posterior a los bloqueos y hechos violentos registrados en distintos puntos del país, dejó una imagen inusual en las vialidades con autopistas despejadas y traslados rápidos
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Las principales vialidades del Valle de México ofrecieron este lunes una imagen atípica. Autopistas despejadas, accesos sin congestionamiento y trayectos reducidos marcaron la jornada posterior a los bloqueos y hechos violentos ocurridos en distintas regiones del Estado de México.
Lo que para muchos automovilistas habría sido una buena noticia estuvo atravesado por un sentimiento generalizado de temor.
Desde las primeras horas del día, cientos de personas optaron por no salir de sus hogares ante la incertidumbre generada por los reportes de violencia. La decisión modificó de forma inmediata la dinámica urbana. En la autopista México–Querétaro, conductores reportaron recorridos inusualmente rápidos, como el tramo de la caseta de Tepotzotlán al paradero La Koblenz, que se completó en menos de 10 minutos.

“Normalmente hago hasta una hora para llegar al trabajo, hoy fueron 35 minutos”, relató Jorge Martínez, vecino de Coacalco, al describir el trayecto hacia Tlalnepantla. Testimonios similares se replicaron en redes sociales, donde usuarios compartieron imágenes de avenidas semivacías y estaciones de transporte con menor afluencia.
La ausencia de tránsito, sin embargo, no fue interpretada como un avance en materia de movilidad, sino como un reflejo del miedo. En Cuautitlán Izcalli, el impacto se extendió a la economía local. Organizaciones de comerciantes y tianguistas anunciaron la suspensión temporal de actividades en mercados sobre ruedas para evitar riesgos a sus agremiados y clientes.
Mientras tanto, la presencia de corporaciones de seguridad fue escasa en puntos estratégicos. Durante la conferencia matutina, el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, confirmó los hechos violentos sin detallar municipios ni número de incidentes, lo que incrementó la percepción de incertidumbre.
La jornada dejó al descubierto una realidad incómoda: el orden aparente en las calles no respondió a una estrategia de seguridad eficaz, sino a una sociedad que decidió replegarse para protegerse.