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Pasajeros de rutas con destino a Toluca denuncian que operadores cobran hasta tres pesos por encima de la tarifa oficial publicada en la Gaceta de Gobierno.
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La molestia entre usuarios del transporte público que se dirige a Toluca va en aumento. A casi un mes de haberse publicado el ajuste tarifario en la Gaceta de Gobierno, el cobro indebido continúa como práctica cotidiana.
Pasajeros aseguran que los operadores exigen montos superiores a los autorizados, llegando a cobrar hasta tres pesos más por pasaje sin exhibir explicación alguna. La ausencia de carteles con las tarifas actualizadas dentro de las unidades incrementa la confusión y abre la puerta al abuso.
Miguel Esteban Camacho, quien aborda diariamente estas rutas, comenta que los choferes cobran 19 pesos por trayectos que deberían tener un costo menor. “Si cuestionas, te responden con groserías. No hay un solo letrero con la tarifa correcta y las autoridades brillan por su ausencia”, lamenta. Otros residentes de Almoloya de Juárez corroboran la falta de vigilancia y señalan que, pese al aumento autorizado, el servicio no mejora.
El impacto económico golpea sobre todo a familias con estudiantes. Monserrat Chávez relata que sus hijos toman el autobús dos veces al día para llegar a la secundaria en Toluca, lo que se traduce en casi 200 pesos diarios. “Y si tienen actividades extra, el gasto sube todavía más”, detalla. Para muchos hogares, estos sobrecostos representan un desgaste permanente en su presupuesto.
A las quejas por los cobros indebidos se suman señalamientos sobre el deterioro del servicio. Usuarios describen camiones viejos, contaminantes y poco seguros; operadores que viajan acompañados, conducen mientras hablan por teléfono o cambian de unidad a mitad del recorrido sin previo aviso. “Prometieron flotas nuevas y modernización, pero seguimos igual o peor”, afirma Chávez.
El ajuste tarifario vigente marca una cuota mínima de 14 pesos para los primeros cinco kilómetros, además de beneficios para adultos mayores, estudiantes, personas con discapacidad y niños menores de cinco años. Sin embargo, esa normativa parece ignorada en gran parte del transporte que opera hacia la capital mexiquense.
