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MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
La percepción de inseguridad en Toluca se mantiene en niveles altos entre 2025 y el primer trimestre de 2026, evidenciando un desfase entre los resultados que reporta el gobierno municipal y la experiencia cotidiana de la población.
Datos de la ENSU del INEGI indican que la capital mexiquense pasó de 76.1% en abril de 2025 a 75.6% en septiembre, pero repuntó a 80.7% en diciembre. Para 2026, la percepción se ubica alrededor de 75.5%, sin lograr una mejora sostenida.

El alcalde Ricardo Moreno Bastida ha señalado reducciones en delitos de alto impacto y ha impulsado operativos intermunicipales, incremento de despliegue policial y patrullajes estratégicos. Sin embargo, estos esfuerzos no han sido suficientes para modificar la percepción ciudadana, que sigue colocando a Toluca entre las ciudades con mayor sensación de inseguridad.
Entre los principales déficits señalados destacan la insuficiencia de patrullas en zonas periféricas, tiempos de respuesta prolongados y una cobertura limitada de elementos de seguridad frente al crecimiento urbano. Aunque se reporta un estado de fuerza superior a dos mil policías, la distribución y eficacia operativa continúan siendo cuestionadas.
La ENSU también refleja problemas estructurales como la baja confianza en la policía municipal y la falta de proximidad social. En este contexto, la percepción de inseguridad no solo responde a la incidencia delictiva, sino a la visibilidad de la autoridad en calles, colonias y espacios públicos.
El comportamiento de los indicadores sugiere que, pese a los operativos y anuncios oficiales, la estrategia de seguridad no ha logrado impactar de forma consistente en la percepción ciudadana. Toluca enfrenta así un reto doble: reducir los delitos y reconstruir la confianza en sus instituciones de seguridad pública, coinciden distintos sectores de la población.