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LA MARCA DE AUTOMÓVILES, CADILLAC, SE ENCARGÓ DE LUCIR DISTINTOS MODELOS, TANTO ELÉCTRICOS COMO AUTOS CLÁSICOS, ASÍ COMO SUS CAMIONETAS DE LUJO
DIEGO RAYA
GRUPO CANTÓN
CIUDAD DE MÉXICO.- Un Paseo de la Reforma sin semáforos, sin tránsito, sin multas; sin duda, el sueño de todo automovilista capitalino.
Sergio Checo Pérez acaba de cumplir ese sueño luego del acondicionamiento de la vialidad como circuito de carreras para una presentación ante la mirada pasmada de miles de personas, en la antesala de su Gran Premio de Fórmula 1 número 300, el cual será precisamente en su patria.
Checo volvió a desatar la euforia de los aficionados en la Ciudad de México. El piloto tapatío reunió a más de 100 mil personas en Paseo de la Reforma para protagonizar el Show Run de Cadillac.

Al grito de “el viejo sabroso”, los fervientes asistentes hicieron retumbar la avenida que, por unas horas, se convirtió en una sucursal del Autódromo Hermanos Rodríguez. Montado en un monoplaza de color blanco, Sergio Pérez inició su presentación como parte de la escudería Cadillac a las 10:27 de la mañana.
Mientras que Pérez calentaba el asfalto con piruetas y vueltas chicanas, las gargantas de los fans se fusionaban al unísono del motor del monoplaza Cadillac que avanzaba, elegante e impoluto, desde la Diana Cazadora hasta el Ángel de la Independencia. El poderoso rugido del motor del vehículo americano provocaba que se cimbrara la cristalería de los fríos edificios del otrora, Paseo de la Emperatriz.
Con un Ángel de la Independencia atento y en custodia de su asfalto, Checo se lució ante los miles de espectadores que se dieron cita en Paseo de la Reforma, con varios shows que duraron alrededor de 10 minutos. Como de costumbre, lo más destacable fue el comportamiento eufórico de la gente, apasionados capitalinos que olvidaron el ombligo de semana para apoyar a su leyenda con banderas bicolor, cascos de Fórmula 1, consignas y hasta indumentaria de la marca patrocinadora del piloto.

Checo agradeció a todo el público que se desveló para conseguir la mejor vista posible durante su show; también aprovechó para presumir su nuevo traje de piloto, donde predomina el blanco con toques en verde y rojo, en aras de disputar su tricentésima carrera en 15 años de oficio. Finalmente, “el viejo sabroso” hizo una pit stop, ya que bajó del Cadillac para acercarse a su público, reconocerlo, rendirle pleitesía y para celebrar que la capital vuelve a ser el epicentro de un evento deportivo internacional.
El espectáculo de Cadillac en el Paseo de la Reforma concluyó con Checo Pérez como gran estrella y dejándose querer por la afición que lo ha arropado por 15 años en la máxima categoría.

Después de la exhibición, el piloto tapatío se despidió del público a bordo de un Cadillac convertible de los años 50, color turquesa, que deslumbró a todos los asistentes.
SHOWRUN
Fue un auto de Fórmula 2 adaptado, y con neumático intermedio por la degradación, que Checo salió al circuito improvisado en Paseo de la Reforma
VITOREDO
Con playeras, gorras, banderas, carteles, imágenes de santos y otros artículos, los aficionados mostraron su respaldo a Checo Pérez