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Redacción
Mientras la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega presume operativos para retirar puestos ambulantes, el alcalde de Gustavo A. Madero, Janecarlo Lozano apuesta por tecnología de última generación para enfrentar a la delincuencia.
La diferencia entre ambos gobiernos quedó expuesta esta semana: en Cuauhtémoc, la autoridad salió a quitar puestos de trabajo; en Gustavo A. Madero, la apuesta es desplegar Fuerza Centinela para perseguir a quienes presuntamente delinquen.
El jueves 22 de octubre, la alcaldesa de Cuauhtémoc encabezó un operativo en la calle Simón Bolívar, en la colonia Obrera, donde personal de Vía Pública inició el retiro de puestos instalados sobre las banquetas. La intervención provocó la inconformidad de comerciantes que exigieron recuperar sus espacios y su mercancía, hasta bloquear la circulación para reclamar su derecho a trabajar. Más tarde, personal de la alcaldía fue agredido con piedras y palos.

El argumento de Rojo de la Vega es recuperar el espacio público y garantizar el libre tránsito. Pero detrás de cada puesto retirado hay una persona que sale diariamente a ganarse la vida y una familia que depende de ese ingreso. El ordenamiento de las calles es necesario, pero no puede convertirse en una política que trate al comerciante como un problema que debe desaparecer, en lugar de buscar soluciones que permitan conciliar el derecho al trabajo con el de los peatones.
En Gustavo A. Madero, Janecarlo Lozano acaba de dar un paso distinto en materia de seguridad con la puesta en marcha de Fuerza Centinela, un sistema integrado por ocho drones de última generación, cuatro unidades móviles de despliegue autónomo y un Centro de Inteligencia Móvil.
Con ayuda de esta tecnología el 21 de octubre se reportó la detención de un presunto narcomenudista en el cruce de Calle 17 y Calle 28, en la colonia Guadalupe Proletaria, con apoyo de Fuerza Centinela. La comparación es inevitable. Mientras en Cuauhtémoc las imágenes de puestos retirados y comerciantes inconformes exhiben el costo social de los operativos, en GAM la administración de Lozano busca mostrar que la tecnología puede ponerse al servicio de la seguridad de los vecinos.
El equipo cuenta con cámaras de alta resolución, visión térmica y nocturna, seguimiento automático de objetivos y transmisión de imágenes en tiempo real para coordinar la respuesta de los cuerpos de seguridad y emergencia.
La estrategia no se limita a presentar aeronaves. GAM dispone de una red de más de 4 mil 500 cámaras de videovigilancia, mil 500 tótems de seguridad y 112 nuevas patrullas, infraestructura que se suma al despliegue territorial para atender emergencias y combatir delitos.
De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública la alcaldía tiene una reducción de 28 por ciento en los delitos de alto impacto durante los primeros dos años de gobierno.No se trata de justificar la ocupación irregular de banquetas ni de desestimar las demandas ciudadanas, sino de cuestionar por qué el despliegue de la autoridad parece más sencillo cuando se trata de retirar a quienes trabajan que cuando se exige demostrar resultados contra quienes delinquen.
Porque gobernar no es solamente despejar una banqueta ni presentar drones frente a las cámaras. Es decidir qué problemas se atienden, cómo se ejerce la autoridad y qué resultados recibe la gente.
En ese terreno, Alessandra Rojo de la Vega enfrenta el desafío de demostrar que su política de reordenamiento no deja atrás a los comerciantes, mientras Janecarlo Lozano tendrá que acreditar que Fuerza Centinela se traduce en menos delitos y mayor tranquilidad para las familias maderenses.
La ciudadanía no necesita gobiernos que confundan autoridad con espectáculo. Necesita calles transitables, empleos que permitan vivir con dignidad y una estrategia de seguridad que vaya contra la delincuencia. Esa es la diferencia que ambos gobiernos tendrán que demostrar con hechos.