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REDACCIÓN
Grupo Cantón
El secretario de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda Camarillo, presentó ante el Pleno de la LXII Legislatura un balance favorable de la estrategia estatal, con disminuciones en diversos delitos; sin embargo, los resultados expuestos contrastan con el temor que persiste entre los habitantes, la desconfianza hacia las corporaciones policiacas y el reducido número de ilícitos que llegan a las autoridades.

Durante la comparecencia correspondiente a la glosa del Tercer Informe de Gobierno, el funcionario aseguró que los homicidios dolosos pasaron de 3 mil 297 casos en 2024 a 2 mil 575 en 2025, una reducción de 21.8 por ciento. También reportó una caída de 15.5 por ciento en la incidencia delictiva por cada 100 mil habitantes, al descender de 48 mil 426 a 40 mil 915 registros.
En materia de robo de vehículos, sostuvo que hubo una disminución de 30.74 por ciento entre 2023 y 2025. Sobre la extorsión, atribuyó a la estrategia nacional una reducción de 64 por ciento, aunque durante su exposición inicial no detalló los periodos utilizados para esa comparación.

El problema es que la reducción de registros delictivos no equivale necesariamente a una mejor percepción de seguridad ni demuestra, por sí sola, que las familias estén menos expuestas a la violencia. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026 reporta que 90 por ciento de los adultos mexiquenses considera inseguro vivir en la entidad, indicador que coloca al Estado de México entre los territorios con mayor temor ciudadano.

A esa situación se suma la cifra negra: los delitos que no se denuncian o que, pese a ser reportados, no derivan en una investigación. La ENVIPE 2026 sitúa este indicador nacional en 93.4 por ciento para 2025, lo que evidencia las limitaciones para conocer la dimensión real de la delincuencia y evaluar con precisión los resultados de las políticas públicas. La confianza institucional también constituye un pendiente. Según la ENVIPE 2025, únicamente 33.5 por ciento de los encuestados manifestó confianza en la Policía de Tránsito, mientras que la policía estatal alcanzó 48.2 por ciento. Estos datos cuestionan la capacidad de las autoridades para traducir las estadísticas favorables en credibilidad y tranquilidad para la población. Aunque Castañeda Camarillo reconoció que todavía existen desafíos y afirmó que no se puede declarar la victoria, destacó acciones de inteligencia operativa, profesionalización policial y videovigilancia.
