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Por Ricardo Sevilla
Una y otra vez se les dice a los aspirantes morenistas que, en la Cuarta Transformación, lo más importante es el proyecto y no los cargos personales.
Pero, lamentablemente, a muchos esas recomendaciones les entran por un oído y les salen por el otro.
Y ese, precisamente, es el caso de Abelina López Rodríguez, alcaldesa con licencia de Acapulco.
A la edila porteña no le importó echarle fuego al asador de la calumnia política y sentenciar que la elección de Beatriz Mojica como coordinadora de la Cuarta Transformación en Guerrero, es “la crónica de una muerte anunciada”.
El diagnóstico de Abelina, animado por el berrinche y el capricho personal, es equivocado y, en el último caso, es una pataleta de corte faccioso.
¿De qué habla López Rodríguez? ¿Cuál “verdadero arraigo territorial”? La verdad es que si analizamos su desempeño, veremos que la realidad se estrella frontalmente contra los datos duros que proceden de su administración.
Y es que, a lo largo de su gestión, Acapulco ha permanecido de manera sistemática dentro del top 10 de las ciudades más violentas del país y del mundo, de acuerdo con el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, registrando tasas que superan los 60 homicidios por cada 100 mil habitantes.
Desgraciadamente, López Rodríguez comete el error táctico de asumir que Acapulco es su patrimonio personal.
Por otro lado, la actitud de Estela Damián, quien felicitó abiertamente a Mojica, contrasta drásticamente con la estridencia de López Rodríguez, demostrando que la madurez política consiste en supeditar las aspiraciones individuales al proyecto colectivo.
Y eso es precisamente lo que la 4T necesita. ¡Unidad para seguir impulsando la Transformación. Y, justo por eso, alguien debería decirle a Abelina López que la verdadera “muerte anunciada” no es la del proyecto de Transformación, sino la del arcaico estilo de hacer política a través del berrinche y la amenaza.
Lejos de lo que piensan sus odiadores, Mojica Morga asume la coordinación de la 4T en Guerrero con un historial enfocado en la agenda de derechos de los pueblos originarios y afromexicanos, así como una visión de Estado orientada al desarrollo regional. ¿No lo ven? ¿Para qué tantos chantajes y berrinches?
