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Por Ricardo Sevilla
La dirigencia nacional de Morena ha comenzado a destapar sus fichas operativas para el proceso electoral de 2027.
En la primera ronda se impusieron los nombramientos de Nora Ruvalcaba, Pablo Gutiérrez Lazarus, Rosi Bayardo, Santiago Nieto e Imelda Castro.
¿Qué atributos tienen? Es una pregunta pertinente.
La designación de Nora Ruvalcaba Gámez en Aguascalientes responde a esa lógica estricta de resistencia y cohesión. Su principal fortaleza radica en la ascendencia moral que mantiene sobre las bases militantes. Frente a una derecha local estructurada, la estrategia guinda apuesta por consolidar un voto duro inamovible y apelar a los sectores educativos y sociales que resienten el desgaste del modelo de gobierno panista.
El pragmatismo de la Cuarta Transformación se materializa con vigor en las candidaturas de Pablo Gutiérrez Lazarus, en Campeche, y Rosa María “Rosi” Bayardo, en Colima. En ambas entidades, Morena ha optado por perfiles que provienen de la trinchera municipal y la administración directa de activos económicos neurálgicos.
Gutiérrez Lazarus porta el aval de la competitividad pura: domina electoralmente el municipio de Carmen, enclave petrolero y motor financiero del estado. Por su parte, Rosi Bayardo articula en Manzanillo una visión ejecutiva que logra conciliar la agenda del desarrollo social con las exigencias del puerto comercial más dinámico del país y el sector empresarial local.
El nombramiento de Santiago Nieto Castillo, en Querétaro, atrae porque no es un perfil de mitin tradicional, sino un cuadro técnico de proyección nacional, respaldado por su paso por la UIF. Es la apuesta de Morena para ensanchar su margen de maniobra entre las clases medias metopolitanas.
Sinaloa, después de las veleidades y las críticas que ha recibido Rocha Moya, exige perfiles que combinen peso político nacional con una profunda inserción en las dinámicas del sector primario regional. La designación de la senadora Imelda Castro Castro responde a la necesidad de dotar a la entidad de una interlocución madura y experimentada.
Son perfiles muy competitivos y, la oposición, deberá redoblar sus esfuerzos si quiere vencerlos.