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Miguel García
@kurt2767
El periodismo de espectáculos perdió a uno de sus grandes maestros, pero quienes tuvimos la fortuna de coincidir con Jesús Chucho Gallegos, conservaremos algo más valioso que sus páginas: su trato generoso, su experiencia y su forma respetuosa de ejercer el oficio.
En la última etapa de su trayectoria pude compartir con él la redacción de Diario Basta. Nunca necesitó levantar la voz para hacerse escuchar. Era un caballero, siempre dispuesto a ofrecer un consejo oportuno, reconocer un acierto y orientar cuando el camino parecía incierto. Sus amigos más cercanos lo llamaban “Chicuelo”; para muchos fue el Caballero de los Espectáculos.
Fundador, referente de varias generaciones, Chucho conocía como pocos el mundo de la farándula. Sin embargo, por encima de sus logros, imponía su calidad humana. Sabía que el prestigio se construye con trabajo, respeto y constancia. Para un joven periodista, recibir sus palabras de reconocimiento por mis primeras portadas como director de la edición del Estado de México significó mucho. Llegaron en un momento decisivo y se convirtieron en impulso, responsabilidad y aprendizaje. Hay elogios que se olvidan; el de un maestro permanece. Hoy queda el agradecimiento por su cercanía y por todo lo compartido. Gracias, Chucho. Dondequiera que estés, buen camino.
