17 lecturas
Por Ceci Vadillo
Fernando Cerimedo, uno de los principales operadores de la ultraderecha latinoamericana con vínculos con la casa blanca, está en prisión preventiva en Bolivia, investigado por el intento de feminicidio de su expareja, Nadia Beller, quien cursaba su quinta semana de embarazo. Él niega las acusaciones y corresponderá a la justicia determinar su responsabilidad.
Pero el caso reveló algo que trasciende las fronteras bolivianas.
Cerimedo, fundador de La Derecha Diario, asesoró la campaña de Javier Milei y participó en la estrategia de desinformación que buscó desacreditar las elecciones brasileñas tras la derrota de Jair Bolsonaro. En 2022 difundió un dossier que cuestionaba, sin pruebas, las urnas electrónicas, el cual llevó a un intento de golpe de Estado.
Es el mismo modelo que desde hace años denunciamos: campañas de desinformación amplificadas mediante cuentas falsas, bots y medios digitales para intervenir en la conversación pública y modificar los resultados electorales.
Y esa red ya llegó a México.
En diciembre de 2024, Ricardo Salinas Pliego invitó públicamente a Cerimedo y, semanas después, La Derecha Diario abrió su edición mexicana. En su primer año publicó 7 mil 776 piezas; alrededor del 15% estuvieron relacionadas con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Beller hizo además una revelación preocupante. Según su testimonio, Cerimedo hablaba de intervenir en la política mexicana y decía sobre Sheinbaum: “la voy a reventar en las elecciones”.
En 2027 renovaremos la Cámara de Diputados y habrá elecciones en 17 estados. No necesitamos imaginar cómo podría operar una guerra de desinformación: ya vimos experiencias similares en Brasil y Argentina.
Tras el caso, autoridades bolivianas localizaron dinero en distintas monedas y granjas de bots durante el allanamiento a las casas de Cerimedo. Además, análisis académicos han señalado caídas relevantes en las interacciones de cuentas vinculadas a personajes como Salinas Pliego, Millei y Derecha Diario.
Pero hay algo que no debemos perder de vista.
Lo que puso bajo escrutinio a esta poderosa red de ultraderecha no fue un algoritmo: fue una mujer que sobrevivió y decidió hablar.
La violencia hacia las mujeres no puede entenderse como un accidente dentro de estos espacios cuando aparece acompañado del ejercicio de poder, intimidación y feminicidios
Hoy Nadia necesita justicia y protección. Y América Latina necesita mirar con atención lo que su testimonio puso al descubierto.