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Bastó un incidente que no llegó ni a pleito de cantina, bastó la bravuconada de que el gorila
de Alejandro Moreno se acercara a Arturo Ävila para provocar una riña; Eduardo Gutiérrez Mancilla esperó en el patio del Senado a que Ávila saliera de la conferencia a la que había citado; según se dice, Ávila salió para atender a una entrevista (¿señuelo, trampa?), momento que Gutiérrez Mancilla aprovechó para la provocación y se hicieron de palabras, empujones y bravatas.
Tanto prensa como redes dieron prioridad al pleito, atrás quedó la verdadera nota, Alejandro Moreno, vía Gutiérrez Mancilla habían logrado su cometido,
desviar la conversación, luego vino el tour de medios en donde Gutiérrez Mancilla siguió
desviando el tema hacia una supuesta “amenaza de muerte” por parte del morenista.
Lo sustancial: que en más de 5 ocasiones, Alejandro Moreno ha viajado a Estados Unidos con el abierto propósito de denunciar a Morena, constituyendo con ello el delito de traición a la patria; la detención de Carlos Alberto Medina Hernández, cercano a Moreno, acusado de peculado; de Luis Antonio Espinosa Campos, contador del hermano de Alejandro Moreno, también por peculado; la acusación de Ariadna Montiel de buscar impunidad en el extranjero; la conferencia de prensa de Ávila en la que exigió acelerar el desafuero contra el presidente del PRI, detallando las cinco carpetas de investigación; el presunto daño patrimonial de 83.5 millones; el patrimonio inexplicable superior a los 500 millones de pesos del priista. Esa debió ser “la de ocho” y no el pleito provocado por un porro.
Lo siguiente debió ser el severo cuestionamiento a la Sección Instructora del Senado que no ha sido capaz de dar curso al desafuero del actual senador de la República para pasar al Pleno de la Cámara y votar por el desafuero del priista. La Sección Instructora se conformaba por Hugo Erick Flores (Morena) -quien acaba de salir para dedicarse a su nuevo partido, en su lugar se perfila Sergio Gutiérrez Luna-, Ariadna Belinda Quiróz (Morena), Germán Martínez (PAN) y Raúl Bolaños-Cacho Cué (PVEM). En otra instancia, los responsables de ambas Cámaras: Ricardo Monreal en la de Diputados e Ignacio Mier en la de Senadores, ambos de Morena.
¿Quién, cómo y por qué se ha retrasado tanto el desafuero del priista? ¿Por qué se permiten actos de traición a la patria sin que haya una sanción? ¿Por qué se sigue permitiendo, como antes, que funcionarios cobijados en el fuero, no sean juzgados por peculado, enriquecimiento inexplicable y/o traición? ¿Quién protege a Alejandro Moreno?
Esa era realmente la nota y solamente La Jornada la abordó, pero la bomba de humo
funcionó, los medios se fueron por una bravuconada y no por lo sustancial. Ahí están
fincados sus intereses. La corrupción sigue y callan como momias.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez