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Por Salvador Guerrero Chiprés
Alianza entre gobiernos
La Ciudad de México es origen y destino de las grandes migraciones del continente, desde hace 700 años con la fundación de Tenochtitlán, y ahora consolidada como el centro de la diplomacia regional.
Durante décadas, la urbe ha recibido a familias españolas en su diáspora de la Guerra Civil o a quienes perseguidos por dictaduras sudamericanas de los años setenta llegaron a la capital mexicana. Al mismo tiempo, es el punto de paso para miles de migrantes en tránsito hacia la frontera norte en busca del sueño americano.
Tradición de acogida y hospitalidad con eco durante la organización del Mundial de Futbol en el acompañamiento de una comunidad solidaria y festiva. Espíritu social respaldado ahora en una estrategia política de alcance continental.
La inauguración de la Coalición de Alcaldes de las Américas en el patio del Antiguo Colegio de San Ildefonso —agenda en conexión con las luchas obreras e identidad mestiza plasmadas en los murales del edificio— ilustra una alianza entre gobiernos locales para dar respuestas a la movilidad humana a partir de lo delineado por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada: solidaridad, coordinación y derechos.
Visión humanitaria en un entorno urbano protegido y tecnológico, como lo mostró la proyección, entre otros, de un video de la robustez de seguridad a través del fortalecimiento del C5.
Convergencia de preocupaciones y ocupaciones de alcaldes ante flujos migratorios. Frente a la obsesión xenófoba derechista por levantar vallas fronterizas, los núcleos urbanos asumen la responsabilidad histórica de tender puentes integradores.
La capital nacional ratifica el avance del entendimiento sobre el prejuicio discriminatorio, evidenciando el poder de la acción colectiva popular y de la multiculturalidad vecinal como motor del desarrollo moderno y la justicia social. Así, la CDMX se coloca como epicentro de la diplomacia.
