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Por Juan R. Hernández
La agenda pública de la Ciudad de México volvió a exhibir esta semana los contrastes de cualquier administración. Mientras el oficialismo presume avances en infraestructura hidráulica, la oposición cuestiona los resultados en seguridad para las mujeres y un tercer frente —el laboral dentro del sistema penitenciario— recuerda que también existen problemas institucionales que requieren atención.
Durante el programa La Chilanguera, legisladores de Morena defendieron la inversión en obras hidráulicas y exigieron al dirigente de MC, Salomón Chertorivski, pruebas sobre un presunto desvío de recursos o una disculpa pública. El tema no es menor: una ciudad de más de nueve millones de habitantes necesita infraestructura que reduzca inundaciones, recargue mantos acuíferos y garantice el suministro de agua.
En contraste, el PAN puso sobre la mesa una preocupación que no puede minimizarse. El incremento de 11.7% en feminicidios durante el primer semestre y el registro de 19 casos representan un llamado de atención. La reducción de otros delitos no elimina la obligación de fortalecer políticas de prevención, investigación y protección para las mujeres.
A ello se suma la inconformidad del personal de custodia del Reclusorio Preventivo Varonil Norte, que denuncia despidos injustificados, retención de salarios y presiones para aceptar plazas de menor nivel. La CNDH ha advertido sobre la insuficiencia de custodios en los centros penitenciarios, y si esa falta coincide con conflictos laborales, el impacto puede trasladarse al funcionamiento cotidiano de las prisiones.
Tres frentes distintos, un mismo hilo conductor: la exigencia de resultados en una capital que no puede darse el lujo de la improvisación.
