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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- La actuación de la cónsul general de México en Houston, María Elena Orantes, quedó bajo fuertes cuestionamientos tras la muerte del migrante mexicano Lorenzo Salgado Araujo, quien fue abatido por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante un operativo en esa ciudad de Texas.
Las críticas surgieron luego de que se difundiera que, el día en que ocurrió el homicidio, la diplomática se encontraba en Chiapas y no regresó de inmediato a Houston para atender la emergencia consular. A ello se sumó que, en medio de la indignación por el caso, Orantes publicó en Facebook fotografías de la celebración de su cumpleaños, sin emitir pronunciamiento alguno sobre el asesinato del connacional.
La exigencia de organizaciones y usuarios en redes sociales es que la funcionaria sea separada del cargo, al considerar que mostró falta de sensibilidad ante uno de los casos más graves que han enfrentado migrantes mexicanos en Estados Unidos durante los últimos meses.
Lorenzo Salgado Araujo, de 52 años, murió el pasado 7 de julio tras recibir un disparo de un agente del ICE durante un operativo migratorio en Houston. La versión oficial sostiene que intentó embestir con su vehículo a un elemento federal; sin embargo, familiares, testigos y organizaciones civiles han rechazado esa narrativa y demandan una investigación independiente. Incluso, autoridades estadounidenses confirmaron posteriormente que Salgado ni siquiera era el objetivo original del operativo.
El caso provocó protestas, vigilias y reclamos de transparencia en Houston, además de que el gobierno mexicano anunció acciones legales en Estados Unidos para esclarecer los hechos. Organizaciones de derechos humanos también han pedido una investigación imparcial sobre el uso de la fuerza por parte del ICE.
María Elena Orantes, exsenadora por Chiapas y actual cónsul general de México en Houston, es la principal responsable de la protección y asistencia consular de los mexicanos que residen en esa circunscripción. Su actuación frente al caso ha generado cuestionamientos sobre la respuesta de la representación diplomática mexicana en uno de los momentos de mayor tensión para la comunidad migrante en Texas.