Síguenos

¿Qué estás buscando?

Seguridad

FGJEM protege a presunto violador; víctima teme por su vida mientras agresor sigue libre

Visitas

Indignación, miedo y una brutal omisión de justicia envuelven el caso de Ana Hernández, una mujer mexiquense que denunció haber sido secuestrada, violada, torturada y golpeada salvajemente por su expareja, Armando Aguilar Peña, quien a pesar de las pruebas periciales integradas por la propia Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), continúa libre, sin orden de aprehensión y presuntamente intimidando a su víctima todos los días.

La denuncia fue presentada desde el pasado 30 de abril ante el Centro de Justicia para la Mujer de Amecameca, donde quedó asentado el Número Único de Caso NEZ/VGE/EVC/026/116679/26/04. Ahí, según la víctima, se realizaron peritajes médicos y psicológicos que acreditan el delito de violación; sin embargo, la Fiscalía no ha actuado contra el presunto agresor.

 

Los hechos ocurrieron el 23 de abril en la unidad habitacional Villa de Jesús María, en Ixtapaluca. Aunque Ana y Armando Aguilar Peña ya tenían más de un mes separados, él acudió a buscarla a su domicilio. Tras una discusión de aproximadamente una hora, presuntamente la drogó y comenzó a golpearla brutalmente hasta dejarla inconsciente.

 

Creyendo que la había matado, el sujeto llamó a sus hermanas Alejandra y Nancy para que acudieran a limpiar la sangre y tratar de reanimarla. La escena era aterradora: Ana estaba severamente lesionada y apenas reaccionaba. Aunque fue llevada al hospital Pedro López de Ixtapaluca, la víctima asegura que no recibió atención médica luego de tres horas de espera porque no había personal disponible.

 

Esa omisión permitió que el agresor volviera a llevársela, ahora a un domicilio ubicado en Rancho el Vergel 3296, en la Unidad Habitacional Geovillas de Jesús María. Ahí comenzó otro infierno. Durante seis días, Ana permaneció presuntamente secuestrada, drogada y sometida a constantes abusos sexuales. Pero la crueldad no terminó ahí. Su agresor, quien trabaja como tatuador, le marcó el cuerpo con un tatuaje de un conejo “playboy” en el hombro, una huella permanente que, acusa la víctima, representa una forma de posesión y humillación.

 

El propio Armando Aguilar Peña tiene un tatuaje idéntico debajo del ojo derecho. Después de casi una semana de terror, Ana logró escapar y acudió directamente a la Fiscalía mexiquense para denunciar los hechos por secuestro y violación. El caso quedó en manos de Eduardo Luna Juárez, adscrito a la Agencia del Ministerio Público Especializada en Violencia Familiar, Sexual y de Género de Chimalhuacán.

 

Pese a que,los dictámenes periciales documentaron plenamente las agresiones sexuales, hasta el momento no existe orden de aprehensión contra Armando Aguilar Peña. Mientras las autoridades permanecen inmóviles, Ana asegura vivir aterrorizada. “Ya tiene casi un mes que lo denuncié y ni siquiera le han girado una orden de aprehensión. Diariamente se pasea afuera de mi casa en una motocicleta, siempre viene acompañado por otros sujetos y tengo mucho miedo de que vaya a secuestrarme de nuevo”, denunció. Pero las amenazas no terminan ahí.

 

De acuerdo con la víctima, también recibe mensajes intimidatorios en los que el sujeto amenaza con violar a sus sobrinas. “Me manda muchos mensajes donde dice que va a violar a mis sobrinas. Tengo mucho miedo de que cumpla su amenaza. A mí ya me lo hizo y no hay justicia”, expresó con desesperación.

 

El caso vuelve a poner bajo la lupa a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, encabezada por José Luis Cervantes Martínez, por la falta de reacción inmediata en delitos de violencia extrema contra mujeres.

 

Mientras Ana vive escondida y con miedo, el hombre al que señala de secuestro, violación y tortura sigue caminando libremente por las calles de Ixtapaluca. La víctima exige que las autoridades actúen antes de que ocurra otra tragedia y que el caso no termine convertido en una cifra más de impunidad en el Estado de México.

Te puede interesar

Advertisement