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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La acumulación de agua en el bajopuente de Santa Martha mantiene en alerta a vecinos y usuarios que diariamente cruzan entre el Estado de México y la Ciudad de México. Durante las recientes lluvias, el sitio volvió a registrar afectaciones severas que complicaron la circulación y generaron largas demoras.

Quienes utilizan esta vía de comunicación afirman que el problema dejó de ser un incidente aislado para convertirse en una situación recurrente que afecta la calidad de vida de miles de personas. La falta de movilidad impacta directamente en horarios laborales, actividades escolares y compromisos familiares.
Los testimonios de usuarios coinciden en que las consecuencias más graves recaen sobre habitantes de municipios mexiquenses que dependen de este acceso para conectar con los principales sistemas de transporte metropolitano.
Municipios como La Paz, Ixtapaluca, Chimalhuacán, Chicoloapan y Texcoco concentran una parte importante de la población que diariamente utiliza este corredor para ingresar a la capital del país.
Aunque autoridades realizan trabajos para reducir las anegaciones, vecinos consideran que la respuesta institucional llegó tarde. Señalan que durante años se reportó la problemática sin que se concretaran obras suficientes para evitar que las lluvias siguieran generando caos. Aseguran que cada temporada de precipitaciones reproduce los mismos escenarios de congestionamiento, retrasos y afectaciones para miles de personas.
Comerciantes de la zona también reportan afectaciones económicas debido a la disminución del tránsito peatonal y vehicular cuando el agua bloquea la circulación. Algunos establecimientos registran una reducción considerable en el número de clientes durante los días de lluvia intensa, mientras que otros enfrentan dificultades para recibir mercancías o mantener sus actividades con normalidad.
La problemática no sólo afecta a automovilistas pues usuarios del transporte público deben caminar largas distancias, modificar rutas o esperar durante horas para poder continuar sus trayectos. La saturación alcanza paraderos, estaciones y puntos de transferencia donde convergen distintos sistemas de movilidad.
La importancia estratégica de este punto radica en que conecta servicios como la Línea A del Metro, el Trolebús, el Cablebús y decenas de rutas concesionadas que trasladan diariamente a miles de pasajeros entre ambas entidades. Cuando el paso queda bloqueado por el agua, el impacto se extiende a gran parte de la zona oriente del Valle de México.
Ante este escenario, habitantes demandaron una solución permanente que permita garantizar el tránsito seguro y evitar que cada temporada de precipitaciones vuelva a paralizar uno de los corredores más importantes del Valle de México.