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Arribarán turistas a la TAPO entre abandono y riesgos

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Ana E. Rosete

Ciudad de México.- Mientras la Ciudad de México se prepara para recibir a miles de visitantes por la Copa del Mundo, una de sus principales puertas de entrada terrestre ofrece una imagen muy distinta a la que las autoridades buscan proyectar. La Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO) presenta un deterioro visible en áreas clave por donde diariamente circulan miles de usuarios.

Durante un recorrido realizado por Diario Basta! en la zona de llegadas, se constató que amplios tramos del piso presentan fracturas, hundimientos y superficies irregulares que dificultan el tránsito de pasajeros. En varios puntos resulta prácticamente imposible desplazar una maleta con ruedas sin enfrentar brincos, atorones o desvíos para evitar las zonas más dañadas.

La problemática no es menor. La TAPO conecta a la capital con entidades como Puebla, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, entre otras, por lo que será utilizada por miles de turistas nacionales que viajen hacia la Ciudad de México durante el Mundial.

El deterioro no se limita a la infraestructura peatonal. Durante la inspección también se observaron gabinetes de emergencia contra incendios sin mangueras visibles en su interior, una situación que genera interrogantes sobre las condiciones de seguridad en una terminal que moviliza diariamente a decenas de miles de pasajeros.

Para adultos mayores, personas con discapacidad temporal, viajeros con equipaje pesado o familias con carriolas, las condiciones actuales representan un obstáculo adicional dentro de una instalación que debería garantizar accesibilidad y seguridad.

El contraste resulta inevitable. Mientras se anuncian proyectos de movilidad, operativos especiales y preparativos para la máxima fiesta del futbol, una de las terminales más importantes del país muestra señales evidentes de abandono, falta de mantenimiento y rezago en infraestructura básica.

A unos días de que el mundo vuelva la mirada hacia la capital mexicana, la primera impresión para muchos visitantes nacionales podría no ser la de una ciudad modernizada, sino la de una terminal con pisos rotos, zonas deterioradas y cuestionamientos sobre sus condiciones de seguridad.

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