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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
El robo a transeúnte mantiene al Estado de México entre los delitos de mayor impacto social por su frecuencia, dispersión territorial y percepción de inseguridad, aunque las autoridades estatales sostienen que existe una tendencia descendente apoyada en operativos focalizados, despliegues regionales y tecnología de videovigilancia.

Las cifras oficiales muestran señales mixtas. Por un lado, la Secretaría de Seguridad estatal presume una reducción cercana al 9.75 por ciento en robo a transeúnte durante 2025 como resultado de la estrategia impulsada por la administración estatal y las Mesas de Coordinación para la Construcción de la Paz.
Sin embargo, el contexto general continúa siendo complejo. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) ubicó al Estado de México entre las entidades con mayor incidencia delictiva del país con una tasa de 48 mil 426 delitos por cada 100 mil habitantes, sólo por debajo de Ciudad de México. Además, la entidad registró una de las tasas más altas de victimización nacional.
El robo o asalto en calle y transporte público permanece entre los ilícitos más recurrentes reportados por la población. La propia ENVIPE identificó este delito entre los de mayor ocurrencia a nivel nacional, junto con la extorsión.
La estrategia de la Secretaría de Seguridad del Estado de México descansa en varios componentes. El primero es el despliegue territorial mediante operativos regionales en municipios considerados prioritarios, particularmente en corredores urbanos de alta concentración poblacional como Toluca, Naucalpan, Tlalnepantla, y la zona oriente.
Pese a ello, especialistas advierten que el reto no se limita a detener delincuentes. La ENVIPE mantiene niveles elevados de percepción de inseguridad y cifra negra, es decir, delitos que nunca llegan a denunciarse, por lo que el robo a transeúnte podría conservar dimensiones mayores a las registradas en carpetas oficiales.