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Redacción
Grupo Cantón
Ciudad de México.- Al menos 6 de cada 10 estructuras urbanas intervenidas en zonas céntricas presentan colores ajenos a la normatividad vial, lo que ha encendido alertas entre especialistas: la llamada “ajolotización” —pintar de morado y lila puentes, banquetas y mobiliario—, que realiza la Secretaría de Obras y Servicios local (Sobse), encabezada por Raúl Basulto, no solo cambia la imagen de la ciudad, también incrementa el riesgo de accidentes.

Lo que para algunos luce novedoso o incluso “bonito”, para ingenieros y urbanistas representa un problema serio. La normativa federal —como la NOM-034 de señalización— establece que elementos de riesgo, como columnas, muros o puentes peatonales, deben utilizar colores de alta visibilidad, como amarillo, blanco o combinaciones con negro, especialmente en zonas de tránsito.
Sin embargo, el uso de tonos oscuros como el morado rompe con estos criterios. “No es el color óptimo; en condiciones de poca luz reduce la capacidad de reacción del conductor y del peatón”, advierten especialistas. El problema se agrava durante la noche o en zonas con iluminación deficiente, donde las estructuras pueden pasar desapercibidas.
Además, el fenómeno afecta a personas con daltonismo o visión limitada, quienes dependen de contrastes claros para identificar obstáculos. La falta de señalización adecuada puede derivar en choques, caídas o incidentes viales evitables.
A nivel internacional, organismos como la ISO o la normativa estadounidense priorizan patrones como el amarillo con negro para advertir peligros fijos. En contraste, la tendencia local de intervenir espacios con colores políticos rompe con estándares diseñados para salvar vidas.
Más allá de la estética o la identidad gubernamental, expertos coinciden en que la prioridad debe ser la seguridad. “No se trata de colores, sino de funcionalidad. Pintar sin criterio técnico puede salir caro”, señalan.
Así, la “ajolotización” de la capital no solo transforma el paisaje urbano: podría convertirse en un factor de riesgo cotidiano para millones de capitalinos y visitantes.