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REDACCIÓN
Un colapso repentino convirtió una excavación clandestina en una trampa mortal. Cuatro hombres quedaron sepultados bajo toneladas de tierra tras desplomarse un túnel que presuntamente utilizaban para conectarse a un ducto de Petróleos Mexicanos, en el paraje Ejidos de Santa Catarina, en el municipio de Acolman.

El incidente fue reportado la noche del domingo mediante una llamada anónima que alertó sobre movimientos sospechosos en un terreno agrícola. Al llegar, elementos de seguridad confirmaron la presencia de una perforación ilegal y el hundimiento total de la galería subterránea. Dentro del conducto quedaron atrapados los excavadores, sin que hasta el momento se tenga certeza sobre su estado de salud.
En la superficie, el terreno presentaba grietas abiertas y montículos de tierra fresca. Entre palas, tubos y mangueras, las autoridades detectaron indicios claros de extracción ilícita de combustible. La estructura improvisada colapsó en segundos, dejando sin oportunidad de escape a quienes se encontraban dentro.
Rescatistas de Protección Civil iniciaron maniobras para remover escombros, sin embargo, las condiciones del subsuelo han complicado las labores. El riesgo de nuevos derrumbes y la posible acumulación de gases obligan a trabajar con lentitud. Hasta el cierre, no se había logrado ubicar a las víctimas.
Testigos narraron momentos de angustia. “Se escuchó como un trueno seco y luego la tierra se vino abajo, todo quedó en silencio”, relató un habitante de la zona. Otro vecino afirmó que “ya se sabía que andaban cavando, pero nadie imaginó que terminaría así”.
Elementos del Ejército, Guardia Nacional y policía estatal mantienen un cerco de seguridad para evitar el ingreso de civiles. La Fiscalía mexiquense abrió una investigación por delitos relacionados con la extracción ilegal de hidrocarburos.
El sitio no es ajeno a tragedias. En años recientes, hechos similares han dejado personas sin vida por asfixia o aplastamiento. A pesar de operativos y refuerzos en ductos, la práctica continúa en la región.
Para los habitantes, el miedo permanece. “Aquí la tierra se abre y se traga a la gente”, dijo una mujer que observaba el operativo. Mientras continúan los trabajos, el terreno sigue removiéndose, recordando el riesgo constante que representa esta actividad ilegal.