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La angustia se trasladó a la carretera Palmillas–Atlacomulco, en Acambay, donde familiares y vecinos de la joven bloquearon la vialidad para exigir su búsqueda
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La carretera Palmillas–Atlacomulco fue escenario de una protesta marcada por la desesperación y el enojo. A la altura del municipio de Acambay, familiares y vecinos de Catia García Ruiz, una adolescente de 15 años desaparecida desde el pasado 14 de febrero, cerraron la vialidad para exigir a las autoridades resultados reales en su localización.

La manifestación paralizó el tránsito durante varios minutos y dejó al descubierto la angustia de una comunidad que siente que el tiempo corre en su contra.
Con una fotografía de su hija en las manos, Eva, madre de la menor, alzó la voz frente a automovilistas y medios de comunicación. Denunció que, pese a la activación de la Alerta Amber con folio ODI/TOL/A/1032604/2026, la búsqueda ha sido insuficiente y carente de presencia institucional. “No queremos papeles ni números de expediente, queremos que busquen a mi hija”, reclamó mientras pedía la intervención directa de la gobernadora Delfina Gómez.
Catia fue vista por última vez en la comunidad de Cañada del Gallo, una localidad rural de Acambay. Desde entonces, sus familiares aseguran que han tenido que organizarse por cuenta propia para repartir fichas de búsqueda y solicitar apoyo en comunidades cercanas, ante la falta de operativos visibles por parte de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México.
La protesta evidenció el desgaste emocional que viven las familias de personas desaparecidas, obligadas a recurrir a bloqueos y movilizaciones para ser escuchadas. Durante la manifestación, los asistentes corearon consignas exigiendo justicia y la aparición con vida de la adolescente, mientras denunciaban la indiferencia institucional.
Al cierre de esta edición, no se había informado sobre nuevos avances ni sobre un acercamiento formal de autoridades estatales con la familia. En Acambay, la incertidumbre persiste y el nombre de Catia García se suma a la larga lista de desapariciones que mantienen a comunidades enteras viviendo entre el miedo, la espera y la exigencia de no ser olvidadas.