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De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) la percepción de efectividad del gobierno municipal se mantiene entre las más bajas de estado de México
MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
Hasta 2025, la confianza ciudadana en la policía municipal de Cuautitlán Izcalli se mantenía entre las más bajas del Estado de México, de acuerdo con mediciones de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Según el indicador esta se ubicó en 46.0 % de personas de 18 años o más que consideran “muy o algo efectivo” al cuerpo policiaco municipal para prevenir y combatir la delincuencia.

Los datos reflejan que la percepción de efectividad del gobierno municipal ha estado en niveles reducidos, un indicador estrechamente vinculado a la confianza en las corporaciones policiales.
Durante la administración de Karla Fiesco (2022-2024), los reportes oficiales destacaron una mejora en la percepción de confianza hacia la policía municipal en ciertos trimestres, al pasar de niveles cercanos al 12 por ciento a cifras superiores al 30 por ciento, según resultados de la ENSU. La estrategia entonces se centró en proximidad social y fortalecimiento operativo.
Con la llegada del alcalde Daniel Serrano Palacios en 2025, el discurso oficial incluyó el compromiso de depurar la corporación y combatir malas prácticas.
Entre las acciones anunciadas estuvieron la suspensión temporal de multas de tránsito para investigar posibles actos de corrupción y el acompañamiento a ciudadanos en denuncias contra elementos policiacos señalados por presuntos abusos.
Sin embargo, hasta ahora no se han hecho públicos datos detallados sobre bajas definitivas, procesos disciplinarios concluidos o reestructuración profunda de mandos que permitan acreditar una depuración sistemática. Los informes municipales hablan de “avances en depuración”, pero sin cifras específicas.
Aunque se han reforzado operativos intermunicipales y coordinación con fuerzas estatales y federales, estas medidas corresponden más a despliegue operativo que a una transformación estructural interna.
En ese contexto, especialistas señalan que, sin transparencia en números y resultados concretos, resulta difícil sostener que exista un cambio de fondo en la base policial heredada. La percepción ciudadana de confianza continúa siendo un reto para la actual administración, lo que mantiene abierto el debate sobre si realmente ha habido una ruptura con el pasado o si persisten las mismas condiciones bajo un nuevo gobierno.