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Por Ana María Vázquez
Escritora/Dramaturga
@Anamariavazquez
Ayer martes, tanto el periódico Reforma como Proceso, se daban vuelo con una noticia
extraída del diario neoyorquino Wall Street Journal que recoge un comentario de Jorge
Castañeda (al que curiosamente estos diarios mexicanos no mencionan) en el que señala que la presidenta “no ha actuado contra funcionarios importantes de su partido que se cree están vinculados a cárteles de las drogas (…) ir tras cárteles es una cosa, pero entregar a políticos es otro asunto”. Empecemos por el artículo escrito a tres manos, la de Steve Fisher, Santiago Pérez y José de Córdova, este último, principal firmante es también autor de la “fantástica” (o fantasiosa) historia del escape de María Corina Machado de Venezuela, “perdida en el mar por unas horas y herida de una pierna”, una historia más para un mal guion setentero del cine mexicano que apegada a la realidad, la misma María Corina desmintió sin querer el artículo, brincando de gusto en la recepción del Nobel, la herida en la pierna de la moderna batichica pareció haber sanado milagrosamente.
Del Reforma ya nada más se puede agregar que lo que el mismo diario se ha labrado; a
fuerza de empujar a la oposición, no duda en descontextualizar y mentir abiertamente en casi todas sus notas; Proceso, otrora el gran y valiente medio ha quedado reducido a un triste referente de lo que fue cuando su fundador, don Julio Scherer lo iniciara, hoy apegado a la derecha y, a la mentira, descontextualiza también el artículo original y NO MENCIONA que fueron declaraciones de JORGE CASTAÑEDA, hechas sin ninguna base más que, quizá, el recordatorio de sus tiempos de juventud en las que fue reclutado por la Dirección General de Inteligencia cubana como informante, o cuando usó a su padre, Jorge Castañeda y Álvarez, entonces Secretario de Relaciones Exteriores para facilitar pasaportes y visas a extranjeros para derrocar gobiernos de El Salvador, Guatemala y Chile; pero ya no es 1979, tampoco 1981 donde por presiones a su padre, provocó tensiones en la Cumbre de Cancún. Quizá, lo que él en particular debería temer es que se vuelva a abrir el expediente de Jaime Guillot, que lo involucra con el narcotraficante cubano en 1982.
Actualmente, Castañeda no alcanzó ningún cargo público y solo se ostenta como
académico en la Universidad de Nueva York, luego de que en 2003 dejara su último cargo público declarando “me da güeva seguir en la cancillería”.
Con toda esta información, ¿usted creería en la veracidad del “explosivo“ artículo?