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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En el municipio de Acambay, la esperanza de encontrar con vida a Gustavo, se extinguió en un terreno baldío de la comunidad de Jurica, donde su cuerpo fue localizado dentro de su propia camioneta, abandonada y convertida en escenario de un crimen violento. El hombre, de 37 años, había sido reportado como desaparecido desde los primeros días del año.
El hallazgo ocurrió tras el reporte de un vehículo sospechoso, una Chevrolet Silverado, estacionada fuera de cualquier zona habitada. Al arribar cuerpos de emergencia, confirmaron que el ocupante ya no presentaba signos vitales. La escena reveló la brutalidad del ataque: Gustavo tenía las manos atadas a la espalda y mostraba impactos de proyectil de arma de fuego, indicios que apuntan a una agresión directa y deliberada.
Es la última vez que se tuvo contacto con él fue el jueves 1 de enero, cuando salió de su domicilio. Desde entonces, su ausencia activó la preocupación de familiares y amigos, quienes organizaron brigadas de búsqueda y difundieron su ficha de localización en redes sociales, con la esperanza de obtener alguna pista que permitiera ubicarlo.
Tras confirmarse el deceso, personal de la Fiscalía, acudió al sitio para realizar el levantamiento del cuerpo e iniciar las diligencias correspondientes. Las autoridades integraron una carpeta de investigación para esclarecer el móvil del homicidio, reconstruir el trayecto del vehículo antes de ser abandonado y dar con los responsables.
Mientras tanto, el caso se suma a la estadística de violencia que golpea a la región, dejando a una familia marcada por la pérdida y a una comunidad sacudida por un crimen que, hasta ahora, permanece impune.