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Por Salvador Guerrero Chiprés
@guerrerochipres
LOS MÓDULOS SON NECESARIOS
Seguridad, comunidad y proximidad no pueden disociarse. Si la intención es fortalecer la posibilidad de salir a las calles y sentirse seguros es necesario reactivar y desplegar estrategias territoriales de vigilancia.
La rehabilitación de 100 módulos de seguridad, de una meta de 500, presenta ayer por la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada y el Secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, en la colonia Hermosillo, en la alcaldía Coyoacán encabezada por Giovani Gutiérrez, está dentro de esa lógica en la cual converge el sembrado de nuevos tótems de videovigilancia.
Ambas medidas —módulos y tótems— se centran en un elemento central de la prevención del delito: la disuasión. La presencia de elementos policiales, un espacio donde la comunidad puede encontrar ayuda, así como cámaras y botones de auxilio forman parte del nuevo panorama barrial.
La experiencia internacional confirma los alcances de los módulos policiales como punto de seguridad. En Medellín, las “estaciones barriales” han sido clave para recuperar territorios marcados por la violencia a partir de la integración de cámaras, cultura cívica y mediación.
En la capital nacional esa visión se refuerza en proximidad: visitas domiciliarias de policías y el esquema Tótem por Tótem del C5 para presentar a las y los vecinos la operación de los 15 mil 200 nuevos equipos de con 30 mil 400 cámaras de videovigilancia.
Módulos y tótems no sustituyen al policía; lo acompañan. El primero representa la permanencia, el segundo la inmediatez. En conjunto, forman una arquitectura de seguridad que hace visibles los puntos de contacto entre ciudadanía y autoridad alineados con una política pública con lógica territorial.
La estrategia no se mide solo en número de instalaciones, sino en la calidad de vínculo para el establecimiento de guardianes del barrio.