“Los muertos no mueren”

“Los muertos no mueren”

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Una plausible comedia de terror que alegra y entretiene por su vasto reparto

 

La nueva producción de Jim Jarmusch, ‘Los muertos no mueren’, se va diluyendo conforme avanza su historia y deja todo su peso sobre el elenco que ha logrado conjuntar

Harry Plus

Calificación: Buena (3 estrellas de 5)

Aunque tal vez la temporada de producciones de terror ha quedado atrás, siempre se es grato el recibir historias que aborden esta temática de género mezclada con la acidez y desfachatez que caracteriza a grandes cineastas como Jim Jarmush, ya que le permiten al espectador disfrutar de un recorrido visceral complementado con diálogos y situaciones por demás jocosas y que carecen de lógica alguna. Como añadido especial, que llegue una cinta que recientemente aperturó el Festival de Cannes, todo eso es ‘Los muertos no mueren’, una apología hacia lo que representa el estar muerto en vida.

Con un basto elenco conformado por Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, Chloë Sevigny, Steve Buscemi, Danny Glover, Caleb Landry Jones, Rosie Pérez, Iggy Pop, Sarah Driver, RZA, Selena Gomez, Carol Kane, Tom Waits, Austin Butler, Luka Sabbat, Sturgill Simpson y Alyssa Maria App, llega un relato que nos traslada hacia la pequeña localidad de Centerville, donde los muertos vuelven a la vida y un variopinto grupo de personajes tendrá que hacerles frente de formas poco tradicionales.

Uno de los elementos más disfrutables dentro de la película, es el hecho de que no se toma en serio, algo muy recurrente dentro del cine de Jarmush, ya que la lógica o continuidad no impera dentro de su narrativa, lo importante es la construcción de atmósferas y de personajes. Aquí, estos mismos juguetean dentro de la balanza de la realidad y la ficción, lo cual permite romper barreras tradicionales como si de charlas entre amigos se tratase, todo fluye de manera simplista y agradable, lo que añade un toque más amplio de carisma y detalle para el espectador, ya que el reparto juega su papel de forma extravagante para engalanar el despertar de los muertos, lo cual impera dentro de la trama, pues la torpeza, incredulidad y lentitud de su desarrollo te va atrapando dentro del ambiente creado en este pequeño poblado, plagado de figuras icónicas y especiales.

Los diálogos hilarantes y repletos de doble sentido junto con las situaciones que rayan dentro de la incomodidad o la mezcla del inminente enfrentamiento hacia la muerte con un muy amplio toque de acidez, son solo algunos de los elementos por los que esta producción destaca de entre los convencionalismos cotidianos referentes al género de terror y de zombies. El humor especial que ofrecen cada uno de los actores dentro del cast se palpa y aunque se muestra sobrio, funciona dentro de los primeros parámetros del filme, que conjuntado con el exquisito y melancólico sonido folk de Sturgill Simpson, te hace sentir como en casa, reconfortado y perdido dentro de la ficción planteada.

Como apartado negativo sin duda se vislumbra la forma en la que la historia se diluye y pierde peso conforme avanza hacia su final, ya que la vertiginosa intensidad con la que comienza poco a poco se va perdiendo dentro de un enmarañado enredo ficticio que poco o nada diverso ofrece a la industria, y aunque su desarrollo se va entretejiendo de apoco, es sobre su acto final que la atención de esfuma por completo, por situaciones que divagan dentro de la critica social y política que plantea el cineasta y uno que otro viaje estelar que por su extrañeza, confunde y perturba a quien lo ve.

El ritmo lento y contemplativo en esta ocasión no funciona en un 100 por ciento, ya que las situaciones por las que los protagonistas pasan, se sienten desangeladas y sin la gracia natural que su director esperaría, ya que el humor carece del toque orgánico deseado. El reparto, aunque cumple con su papel, se queda muy desaprovechado en cuanto a su potencial, pues pintaba para convertirse en una producción cinematográfica como pocas, ya que recuerda en muchos sentidos a la gloria del cine de antaño, en el que se conjuntaban grandes estrellas de la escena para impulsar una cinta serie B que impactaba al mercado cinematográfico, algo que aquí no se ve concretizado.

 

‘Los muertos no mueren’ es una cinta sencilla plagada de humor y acidez que mezclado con su amplio reparto y una banda sonora pegajosa, se convierte en un deleite simplista que no trascenderá más allá de lo anhelado.