‘Paper Boats’: Hablando de migración y unión familiar

‘Paper Boats’: Hablando de migración y unión familiar

Yago y Carlo Muñoz, presentaron su ópera prima en el pasado Festival internacional de cine en Guanajuato

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Los jóvenes hermanos, Yago y Carlo Muñoz, presentaron en el pasado Festival Internacional de cine en Guanajuato, su ópera prima llamada ‘Paper Boats’, cinta que fue filmada enteramente en el norte de nuestro país, en el estado de Sonora, y al respecto, ambos cineastas felices y junto a su familia, esto nos platicaron en exclusiva sobre su entrañable producción.

“‘Paper Boats’ es una cinta sobre unión familiar, sobre una familia que es separada por condiciones ajenas a ellos, nos habla sobre una madre mexicana que vive en EU, que tiene 3 hijos considerados norteamericanos por nacer allá, y le llega una notificación de autodeportación, que tiene que irse del país y en este contexto de paranoia con respecto a los migrantes, decide mandar a sus hijos a México a vivir con su padre (el abuelo de ellos), interpretado por Pedro Damián, que vive en el desierto de Sonora, ellos no hablan casi nada español. Es una historia de reconectar con tus raíces y con tu familia”, recalcó Yago.

Carlo no dudó en expresar sobre las razones por las que esta historia llegó a sus manos: “Fue una historia de accidentes felices, porque cuando nos habló la productora de la cinta nos dijo que quería hacer una historia sobre unos niños y su abuelo, entonces con todo esto pensamos en la situación que se vive en el mundo, se nos ocurrió que era muy prudente hablar de la migración, sobre todo porque sentimos importancia de que fuera algo físico, que tuviera una frontera física, y nos topamos con este lugar que es Puerto Peñasco, que es una parte que da al desierto de Sonora, pero que está al lado del mar y esa metáfora (mar y desierto), nos llamó mucho la atención. De estas imágenes surge la inspiración para contar esta historia con esta barrera física”, externó Carlo.

Sobre las dificultades a las que se enfrentaron durante el rodaje de la película, ambos dijeron: “El calor de 40 y tantos grados y con niños chiquitos era uno, el hacer cine independiente sin estímulos fiscales pues está difícil, los recursos están limitados: tiempo, gente y demás, y pues el desierto es brutal porque se nos descompuso equipo, hay animales ponzoñosos y las dificultades del terreno imposibilitan muchas cosas”, dijo Yago, mientras que Carlo, añadió: “Son condiciones que viven los migrantes que cruzan el desierto, y por ahí pasa un tren que no es la bestia pero funge como vena que lleva a migrantes, y de repente en la filmación nos pasaba el tren con gente arriba, incluso una toma se uso así, de forma natural, porque era mágico”, comentó.

Continuaron: “Por la falta de dinero, teníamos una ambulancia pero solo teníamos un antídoto de serpiente y uno de alacrán, entonces teníamos que tomar decisiones al momento en caso de emergencia, porque si una serpiente picaba a dos personas, era difícil pensarlo”, dijo Yago, y Carlo recalcó: “Estábamos a distancia de un hospital, como a 30 minutos, pero era difícil tomar esas decisiones, revisábamos todo pero era súper peligroso”.

Además, no dudaron en expresar las problemáticas que llegaron a vivir al rodar de noche en el desierto: “Teníamos escenas de noche, pero nos decían: ‘si filmas de noche, salen los animales ponzoñosos, pero si manteamos la casa, sube la temperatura a 46 grados’, entonces era decidir si íbamos a exponer a los niños a las serpientes o a la temperatura, y pues decidimos mantear el desierto. Incluso yo empecé a delirar por la deshidratación, y como yo, todos”, relató Yago.

Al hablar de migración, es inevitable tocar el hecho de que diversas historias pudieron llegar a sus manos, testimonios de personas que han experimentado en carne y hueso esta situación: “En el proceso de investigación fui yo a varias instituciones, fuimos a la ‘Casa del migrante’ en Nueva York, en Staten Island, que es como una pequeña frontera, solo se conoce por ser el ferri que cruza para ver la ‘Estatua de la libertad’, entonces está muy marginado, y de hecho ahí todos hablan español, hay anuncios de tamales y carritos de tortas, que no pensarías que hay, pero existen y todos son mexicanos”, reveló Carlo.

Para finalizar, sobre lo que esperan que la gente aprenda al mirar este cinta, expresaron: “Donde hay amor hay felicidad”, dijo Yago, mientras que Carlo, agregó: “Las familias deben estar juntas, no debemos atentar contra la union como sucede hoy en día con las fronteras al sur y al país y en todo el mundo”.