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diciembre 9, 2022

Piense

Primera refriega

Sin duda, la guerra de las gasolinas, con la que inició la inevitable cuesta de enero en los albores de la Cuarta Transformación, por el momento hipotética, colocó al nuevo régimen en verdaderos problemas ante las dificultades por acudir al rescate de las entidades –la mayor parte de ellas gobernadas por el PAN o por el MC en el caso de Jalisco–y, con serios problemas de desabasto de gasolina y la posibilidad de un agravante mayor: son regiones de alta productividad agrícola y la ausencia de transportación podría provocar un caos mucho mayor.

Por el momento sólo han saltado los nombres de un general y un ex subsecretario como posibles hilos conductores del desastre aun a sabiendas que tales no pueden ser, de ninguna manera, las verdaderas cabezas de la batalla contra la estabilidad del régimen en curso. Lo hemos dicho ya: si de pipas robadas se trata lo primero es averiguar cuan ligados están los hurtos con los dueños de las empresas transportistas, los Hank Rhon para decirlo sin recovecos, quienes heredaron el emporio de su padre el célebre profesor de Santiago Tianguistenco.

Y así por el estilo podríamos hablar de una nueva organización: el Consejo de Exgobernadores (CONEX), unido a la CONAGO en ciertos puntos. Sí, porque se cierne la amenaza sobre ellos a partir del 21 de marzo cuando habrá de consultarse si se procede contra carlos salinas, ernesto zedillo, vicente fox, felipe calderón y el más reciente de los traficantes, enrique peña. Curiosamente sobre ellos recaen los señalamientos sobre el gran negocio del huichacol.

Fue calderón, con la invaluable ayuda de Rafael Moreno Valle extinto en apariencia, quien estructuró un negocio que se daba en la conveniente anarquía desde muy atrás cuando fue necesario ordeñar a Pemex con el único fin de asegurar canonjías y beneficios partidistas o individuales. Poco a poco fueron llegando los cárteles y los grupos delincuenciales para convertir el escandaloso saqueo, calculado en 65 mil millones de pesos, en uno de los negocios más rentables acaso a la par con el tráfico de estupefacientes.

Urge quitarle las caretas a los peores y no esperar hasta el día del Benemérito para comenzar a armar las carpetas judiciales, circunstancia que debía ya haber comenzado ante el alegre desfilar de las cifras comprometedoras y de los negocios turbios, pantanosos diríamos, que fueron aliento y atractivo para los rémoras de otros tiempos: fox, calderón, salinas desde luego, Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, todos ellos dueños de plataformas petroleras y de mansiones insultantes bajo el falso cariz de “servidores públicos”.

Lo he dicho siempre y lo repito ahora: cuando uno de los ex presidentes predadores pise la cárcel comenzaré a creer en la democracia y, desde luego, en la Cuarta Transformación. Todo lo demás son rounds de sombra, en la oscuridad de las alianzas soterradas.

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