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Pacific Lifestyle Properties recibió una multa de 96 mil pesos por ocupar ilegalmente la zona, mientras los derrumbes amenazan con dispersar escombros en la playa de San Pancho, Nayarit
Ana E. Rosete
La playa de anidación de tortugas marinas en San Pancho, Nayarit, enfrenta una amenaza ambiental por el colapso parcial de las edificaciones de Punta Paraíso, sin que se haya concretado la demolición controlada y el retiro de escombros atribuidos a la empresa Pacific Lifestyle Properties.
La denuncia advierte que el oleaje puede dispersar vidrios, concreto y residuos de construcción hacia el océano, con riesgos para la fauna marina. Los fragmentos pueden sepultar organismos que habitan la arena, mientras ciertos materiales podrían alterar las condiciones químicas del agua y sus residuos ser ingeridos por peces y aves.
La empresa recibió una multa de 96 mil pesos, sanción cuestionada por los denunciantes frente a la magnitud de la superficie afectada y a que su catálogo inmobiliario incluye departamentos de hasta 26 millones de pesos. Además de la sanción económica, debía cumplir medidas de demolición y restauración.
De acuerdo con la denuncia, una orden administrativa emitida en agosto de 2022 fue impugnada por la compañía, pero el 7 de octubre de 2026 un tribunal negó el amparo y confirmó las sanciones. La titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), Mariana Boy, presentó la resolución como una “victoria para la justicia ambiental”; sin embargo, los denunciantes cuestionan que no se haya traducido en la ejecución oportuna de la demolición.
El riesgo estructural, aseguran, ya había sido advertido desde 2023, cuando se alertó que el oleaje golpeaba la cimentación. Pese a ello, al 21 de octubre de 2026, PROFEPA todavía evaluaba cómo proceder, según el señalamiento.
Además, también se responsabiliza a la gestión de Boy, quien asumió el cargo en octubre de 2024, por no anticipar medidas preventivas ante el deterioro de las construcciones.
Además del daño ecológico, los desprendimientos representan un peligro para los trabajadores que intervengan en la zona. Los denunciantes exigen una demolición segura, retiro de residuos y restauración ambiental, antes de que el mar disperse los escombros en un ecosistema clave para la anidación de tortugas.