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Por Ricardo Sevilla
César Cravioto compareció ante el Congreso capitalino para presentar su Segundo Informe de Gobierno.
Sus detractores, que no son pocos en la oposición, salieron rápidamente a desestimar su labor. Nada nuevo, si se toma en cuenta que la derecha adora la calumnia y la falta de rigor.
Sin embargo, los ataques mediáticos y la politiquería no cuentan a la hora de evaluar la gestión de un servidor público: lo que corresponde es revisar meticulosamente, y con datos duros en mano, si ha trabajado y cuáles han sido los resultados de su desempeño. Y hay que hacerlo, como ordena el celo periodístico.
En ese sentido, uno de los ejes más sólidos en la gestión de César Cravioto al frente de la Secretaría de Gobierno (SECGOB) —lo cual ha sido corroborado mediante el cruce de registros oficiales— se concentra en el combate frontal al delito de despojo de inmuebles, una de las problemáticas que más afectan el patrimonio de las familias capitalinas.
Y aquí, de acuerdo con las cifras oficiales analizadas, se han contabilizado y dictaminado 2 mil 74 casos, de los cuales 468 están vinculados directamente con carpetas de investigación por despojo.
Esto no es un discurso, es un hecho comprobable. La intervención coordinada entre las dependencias de gobierno y las instituciones de justicia ha permitido la restitución efectiva de 146 propiedades a sus legítimos dueños, así como el aseguramiento preventivo de otras 77, frenando a las redes de despojo inmobiliario que operaban con impunidad en diversas zonas de la capital.
Otro dato clave es que la SECGOB realizó más de 5 mil mesas de diálogo y trabajo. Con esto, consolidó un modelo que encauza las demandas comunitarias y la protesta social a través de la negociación institucional, evitando confrontaciones.
No se trata de aplaudir ciegamente ni de denostar a ningún servidor público, sino de revisar la información y las acciones con lupa. Pero de eso poco saben en la comentocracia.
Sin embargo, al seguir revisando el trabajo del secretario de gobierno capitalino sobresale el trabajo que ha realizado en infraestructura hídrica.
Hay acciones muy contundentes. Le pongo un ejemplo: para evitar el desabasto y los problemas causados por el clima, se invirtieron más de 7 mil millones de pesos en 643 obras de agua potable y drenaje, lo que ayudó a que las familias de las zonas más vulnerables sufran menos por falta de agua o por inundaciones.
Al final, los datos no mienten ni responden a agendas políticas: la gobernabilidad no se construye con discursos, sino con hechos. Los números presentados por César Cravioto reflejan una gestión que no le huye a los problemas históricos de la ciudad, sino que los enfrenta con negociación, justicia patrimonial e inversión en las zonas más necesitadas.
Ni aplausos ciegos ni descalificaciones vacías: la verdad está en los hechos.