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REDACCIÓN
Grupo Cantón
La elaboración artesanal del pan de muerto representa un esfuerzo por conservar las tradiciones gastronómicas del Valle de Toluca frente a los cambios en los hábitos de consumo. En Panadería Toño el gastrónomo Antonio Jiménez apuesta por mantener la preparación de la hojaldra con procesos tradicionales y nuevas combinaciones de sabores que incorporan ingredientes relacionados con la identidad mexiquense.
El establecimiento utiliza masa madre, ralladura de naranja y esencia de azahar para elaborar una de las variedades características de esta temporada. La preparación conserva la forma circular y las figuras de masa colocadas en la parte superior, elementos asociados con la representación tradicional del pan destinado a las ofrendas del Día de Muertos.

En entrevista para Edomex Hoy explicó que la preparación requiere respetar los tiempos de fermentación y trabajar cada pieza de manera artesanal. Para el especialista, mantener estas técnicas permite transmitir conocimientos culinarios y evitar que las recetas tradicionales sean desplazadas por métodos de producción industrial. Además de la versión clásica, el negocio ha incorporado alternativas con chocolate y licor de mosco, dulce de camote morado, cremoso de palomitas caramelizadas y mazapán de cacahuate. Algunas piezas incluyen decoraciones de chocolate, pétalos de cempasúchil y azúcar elaborada con cenizas de totomoxtle.
Estas propuestas buscan ampliar las opciones para los consumidores sin abandonar la preparación característica de la hojaldra. La combinación de ingredientes permite aprovechar productos asociados con la gastronomía local y acercar la tradición a nuevas generaciones mediante distintas presentaciones.
Sin embargo, el panadero advirtió que uno de los principales retos consiste en conservar el significado cultural de este alimento. Señaló que su comercialización durante periodos más amplios puede debilitar la relación que históricamente ha mantenido con las celebraciones dedicadas a los difuntos. De acuerdo con el panadero, anteriormente algunas familias seleccionaban cuidadosamente las piezas que colocarían en sus altares para recordar a sus seres queridos.
A su juicio, recuperar esa práctica implica explicar a los consumidores el sentido de la ofrenda y la importancia de mantener vivas las costumbres familiares. El especialista consideró que panaderos y profesionales de la gastronomía tienen la responsabilidad de documentar, preparar y difundir las recetas tradicionales para evitar que se pierdan. La preservación de estos conocimientos también contribuye a mantener la diversidad culinaria del Estado de México y a transmitirla entre generaciones.
