61 lecturas
Por Xóchitl Bravo Espinosa
Con trabajo permanente
A unas horas de que la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, presente su Segundo Informe ante el Congreso capitalino, es momento de analizar los avances y desafíos que marcan el rumbo de nuestra capital.
En seguridad, las cifras reportadas muestran reducciones en delitos de alto impacto, robo de vehículos y feminicidios. Son avances relevantes, pero el reto es traducirlos en tranquilidad para las familias, fortalecer la procuración de justicia y atender las causas de la violencia.
En movilidad, la inversión anunciada de 48 mil millones de pesos para el transporte público, la renovación del Tren Ligero y la expansión del Cablebús hacia zonas como Tlalpan, Álvaro Obregón y Milpa Alta buscan reducir desigualdades históricas. Acercar el transporte a quienes más lo necesitan significa recuperar tiempo y ampliar oportunidades.
Pero transformar la ciudad también implica resolver necesidades cotidianas. Garantizar el derecho al agua, mejorar la infraestructura hidráulica y ampliar el acceso a vivienda asequible son tareas indispensables para que el desarrollo beneficie a todas y todos.
En el ámbito social, las Utopías y el fortalecimiento del Sistema Público de Cuidados representan una apuesta porque se coloca a las personas en el centro de las políticas públicas. Estos proyectos buscan acercar el bienestar a los barrios, reconocer el trabajo de cuidados y recuperar los espacios públicos para la convivencia.
Gobernar la Ciudad de México no consiste sólo en construir obras o presentar cifras. Significa escuchar a la gente, responder a sus necesidades y generar condiciones para una vida más digna.
El informe de Clara Brugada será una oportunidad para revisar los resultados y reconocer lo que falta por hacer. La transformación debe sentirse en la vida diaria: en el transporte, el acceso al agua, la seguridad y los servicios que llegan a cada comunidad.
Al final, la medida de un gobierno está en su capacidad para reducir desigualdades y ampliar derechos. El verdadero cambio ocurre cuando cada barrio y cada familia encuentran oportunidades para vivir mejor y sienten que esta ciudad también les pertenece.
