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Redacción
Ciudad de México.- A inicios de este mes, el Gobierno Federal solicitó formalmente a Estados Unidos la detención provisional, con fines de extradición, de Linda Cristina Pereyra Gálvez, esposa de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública, por su presunta implicación en una red de lavado de dinero y desvío de recursos públicos a través de contratos penitenciarios.
De acuerdo con versiones periodísticas, el papel de Linda Cristina no se encontraba en un nivel secundario, sino que era igual o incluso superior al del propio García Luna.
Investigaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) revelaron que el exservidor público durante el sexenio de Felipe Calderón conformó entre 2008 y 2028 un esquema vinculado con el desvío de recursos públicos y operaciones con recursos de procedencia ilícita, a partir de contratos celebrados entre el entonces Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social y empresas vinculadas por más de 403 millones de dólares.
Dicho esquema involucró la presunta simulación de prestaciones de servicios, la participación coordinada de servidores públicos y particulares y el uso de empresas fachada. En ese sentido, el nombre de Linda Cristina Pereyra aparece como pieza clave este entramado ya que se le relaciona con una red de empresas fachada que se beneficiaron con 30 contratos gubernamentales a sobreprecio, a cambio de remuneraciones económicas u otros beneficios.
Por último, las versiones periodísticas recordaron que Pereyra y García Luna llegaron al Centro Nacional de Inteligencia (CISEN) en 1989; Pereyra se capacitó como analista de inteligencia y manejo de información sensible, mientras que García Luna se desarrolló como agente de inteligencia y contrainteligencia, espionaje y manejo de explosivos. Linda Cristina sale de la agencia y se dedicó a administrar los bienes que eran producto de las actividades de García Luna relacionadas con la delincuencia organizada.
