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Por Lengua Larga
Hay deslindes que pesan más que cualquier discurso. Y el comunicado del Mercado Tepito, mejor conocido como Granaditas, tiene un mensaje bastante claro para Edgar Mendieta y su Movimiento Plural de Comerciantes de Mercados Públicos de la Ciudad de México: no los representan, no forman parte de su organización y tampoco se hacen responsables de lo que digan o hagan en su nombre.
Así, sin rodeos.
El documento firmado por la Unión de Locatarios Tepito 60, encabezada por Gabriela Zahuita Ornelas, no deja mucho espacio para las interpretaciones. El mercado decidió marcar distancia de Mendieta y de todo lo que huela a su movimiento.
Y aquí está lo verdaderamente incómodo: cuando una organización presume hablar por los mercados públicos, pero los propios mercados comienzan a salir a decir públicamente “no en nuestro nombre”, el problema ya no es de comunicación. Es de representación.
Porque una cosa es tener un micrófono y otra muy distinta tener legitimidad.
Mendieta podrá seguir hablando, convocando, pronunciándose y presentándose como voz del comercio en mercados públicos.
Pero los deslindes empiezan a hacer una pregunta inevitable: ¿a quién representa realmente?
El mercado fue particularmente cuidadoso. No descalificó la libertad de organización ni los distintos liderazgos del sector. Al contrario, reconoció la importancia de quienes trabajan por fortalecer los mercados. Pero estableció una frontera: ellos mantienen una postura independiente y no forman parte del Movimiento Plural. Este mercado se suma a otros de Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Coyoacán.
Eso duele más que una confrontación abierta, porque no hay pleito: hay distancia.
Y, cuando mercados con historia, comunidad y cientos de comerciantes decide decir públicamente “nos deslindamos”, el mensaje para Mendieta debería ser imposible de ignorar.
Los mercados no son patrimonio político de nadie. No tienen dueño. No pueden convertirse en membrete para hablar a nombre de comerciantes que nunca autorizaron esa representación.
