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CÉSAR A. MUÑOZ
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.– La intensa actividad tectónica del Cinturón de Fuego del Pacífico mantiene a México entre las zonas con mayor exposición a movimientos telúricos, luego del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia y que volvió a mostrar la fuerza de esta región, mientras Iván Chavarría, investigador de la UNAM, explicó los procesos que ocurren bajo la superficie y la forma en que las placas tectónicas acumulan y liberan energía.

En entrevista para Diario Basta, Iván especializado en el procesamiento de ondas sísmicas, explicó que el Cinturón de Fuego del Pacífico es una extensa zona que rodea al océano Pacífico y donde coinciden numerosos límites de placas tectónicas.
La región concentra una enorme actividad sísmica y volcánica debido, principalmente, a procesos de subducción.
“México está expuesto a grandes terremotos por la interacción de sus placas tectónicas. El movimiento de estas placas es permanente y, aunque muchas veces no lo percibimos, esa dinámica puede acumular deformación y energía que eventualmente se libera mediante un sismo.”
El Cinturón de Fuego se extiende por alrededor de 40 mil kilómetros y rodea gran parte del océano Pacífico, atravesando las costas de países como Chile, Perú, Ecuador, Colombia y México. A demás de Estados Unidos, Canadá, Rusia, Japón, Filipinas y Nueva Zelanda.
“La energía se puede acumular durante años y liberarse en cuestión de segundos. Ese es uno de los aspectos más importantes de un terremoto: durante mucho tiempo las placas pueden estar acumulando deformación y, cuando ocurre la ruptura, toda esa energía se propaga rápidamente.”.
“No necesitamos que ocurra un terremoto en otro país para que México enfrente un gran sismo. Nuestro país tiene sus propias zonas tectónicamente activas y las placas que interactúan debajo y alrededor del territorio mexicano están en movimiento constante”, concluyó.