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Por Ceci Vadillo
La presidenta Claudia Sheinbaum ha colocado la seguridad como una prioridad y los resultados comienzan a reflejarse. La crisis de violencia heredada desde la guerra contra el narcotráfico iniciada por Felipe Calderón dejó un crecimiento exponencial de la violencia y la fragmentación de los grupos criminales. Revertir ese escenario no era tarea sencilla.
Los primeros cambios comenzaron durante el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y hoy la estrategia de seguridad se consolida con cuatro ejes: atención a las causas, fortalecimiento de la Guardia Nacional, inteligencia e investigación, y coordinación entre los tres órdenes de gobierno.
Los resultados son claros. En menos de dos años se han detenido cerca de 60 mil personas por delitos de alto impacto y estos delitos han disminuido 32 por ciento a nivel nacional. En junio de 2026, México registró el promedio diario de homicidios más bajo en más de una década. Desde el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum, el homicidio doloso se redujo 48 por ciento, al pasar de 87 a 45 víctimas diarias.
La Ciudad de México confirma esta tendencia. Los homicidios han disminuido 57 por ciento respecto a 2018 y 31 por ciento desde el inicio de la administración de Clara Brugada. Los delitos de alto impacto también mantienen una reducción de 64 por ciento frente a 2019 y, durante el Mundial, con millones de visitantes, la capital registró el junio más seguro de los últimos quince años.
Sin embargo, la seguridad no avanza al mismo ritmo en todas partes. Datos de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México muestran que, en 2025, las alcaldías con la mayor tasa de delitos de alto impacto por cada cien mil habitantes fueron Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo, ambas gobernadas por la oposición. Mientras algunos prefieren el discurso y la confrontación política, los resultados simplemente no llegan.
Nadie puede afirmar que el reto está resuelto. La seguridad exige trabajo permanente, coordinación y constancia. Pero también exige reconocer cuando una estrategia funciona. El camino iniciado por López Obrador y fortalecido por Claudia Sheinbaum y Clara Brugada demuestra que la paz no se construye con ocurrencias ni con campañas de miedo, sino con inteligencia, coordinación y atención a las causas.
Porque la paz no se hereda ni se decreta: se construye.