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Por Jorge Gómez Naredo
Ejemplos de publicaciones en redes sociales durante la última semana: Sergio Sarmiento: “Los llaman ‘derechos de las audiencias’, pero las audiencias no los pidieron. Los quieren los políticos para controlar a los medios”. Luis Arturo Herrera: “Ni modo, tocará usar VPN y dominios fuera de México para difundir información de México y saltarse la ley censura disfrazada de ‘derecho de las audiencias’”.
Obdulio Ávila Mayo: “Ahora resulta que a Morena le molesta que le digan narcopartido. En lugar de meter presos a sus narcopolíticos, prefieren censurar la palabra. Por eso van también por el control de las redes sociales, porque les enoja que les digan la verdad y es que sí son un narcopartido”.
Ricardo Salinas Pliego: “Se los dije muy a tiempo y no me quisieron hacer caso: el INE debía morir y desaparecer (antes de que el narcopartido lo capturara)”.
Todos estos mensajes fueron escritos en redes sociales. Ahí se agrede, se miente y se inventa. Y nadie, absolutamente nadie, es castigado por eso. Esa es la libertad de expresión que vivimos en México.
Pero las empresas periodísticas no pueden comportarse como generadoras de noticias falsas. Precisamente por ser empresas dedicadas al periodismo, deben contar con un código de ética y con una persona que defienda a las audiencias. ¿Para qué? Para mejorar la calidad del periodismo que se hace y para que la ciudadanía tenga mecanismos de defensa frente a contenidos imprecisos, manipulados o falsos.
Todo eso no es censura. Es sólo pedirles a las empresas periodísticas de televisión y radio que garanticen un mínimo de calidad en la información que difunden.
Pero la derecha hoy grita que habrá censura y que vivimos en un Estado autoritario y dictatorial. Lo hace para desgastar a la Cuarta Transformación, no porque realmente le importe la libertad de expresión.
En México se vive una radical libertad de expresión. Eso es un hecho y nadie lo puede negar. Lo que se busca es que la gente que consume noticias sea respetada y tenga derecho a quejarse cuando un medio distorsiona, manipula o difunde información sin rigor.
Eso es lo que se está discutiendo. Y ahí no hay violación a la libertad de expresión; hay fortalecimiento del derecho de las audiencias a estar informadas de manera precisa, responsable y con calidad.