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Diego Raya
Ciudad de México.- El Registro Civil de la ciudad —ubicado en Arcos de Belén y Dr. Andrade— es una de las instituciones más importantes por los trámites que se realizan al interior de la misma. Por lo tanto, múltiples “coyotes” de trámites operan con el presunto objetivo de agilizar un procedimiento, lo que pone en riesgo al interesado por posible falsificación de documentos o estafas.

Estos presuntos facilitadores ofrecen múltiples servicios relacionados con la inscripción de un nacimiento, matrimonio, divorcio o defunción, así como el cambio de régimen de patrimonial en un matrimonio. Sin embargo, el interesado corre el riesgo de sufrir una estafa o una falsificación de documentos.
En ambos casos el cliente pierde pues, aunque el servicio por trámite parte desde los mil 500 pesos —en el caso de una inscripción— únicamente como pago de derechos para iniciar la diligencia, a lo cual se agrega el cobro por honorarios, nadie asegura que las condiciones sobre la agilidad en el tiempo del trámite sea efectivo. Además, la falsificación de un documento oficial acarrea consecuencias económicas e incluso, penales.
Los tiempos en que se realizan estos trámites pueden variar, lo que depende de la naturaleza del mismo: si se trata de un acta para apostillar, un cambio de régimen —de sociedad conyugal a bienes separados, etcétera— o una baja. Aún así, las autoridades recomiendan no realizar tratos con personas que operan “de planta” frente a las instalaciones del Registro Civil —a cargo de Manuel Becerra—.
Es importante diferenciar que también existe la figura del gestor de documentos, es decir, personal adscrito a una notaría pública de la capital, quienes pueden orientar a un interesado a realizar inscripciones de Sentencia Judicial, así como actas de nacimiento, defunción, matrimonio o divorcio —incluso si los actos ocurren en el extranjero—.