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MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
Mientras el gobierno del estado de México presume reducciones históricas en homicidios y delitos de alto impacto, la realidad cotidiana de millones de mexiquenses sigue marcada por el miedo, la desconfianza y las denuncias de abusos de autoridad, corrupción policial y omisiones institucionales.

La administración mexiquense ha difundido resultados positivos sobre disminución de delitos y coordinación con fuerzas federales. Incluso a nivel nacional, el gobierno estatal informó que enero de 2026 registró el promedio más bajo de homicidios desde 2017.
Sin embargo, la percepción ciudadana sigue contando otra historia. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI reveló que entre las ciudades con mayor percepción de inseguridad del país están municipios como Naucalpan y Cuautitlán Izcalli.
Aunque autoridades hablan de avances, miles de familias cambiaron hábitos por temor a la delincuencia: 43.7 por ciento evita portar objetos de valor; 39.2 por ciento ya no deja salir solos a menores de edad y 39.1 por ciento evita caminar de noche cerca de casa.
A ello se suman denuncias constantes por presuntos abusos de policías municipales y estatales. Organizaciones civiles y vecinos acusan extorsiones, detenciones arbitrarias, fabricación de delitos y omisiones en investigaciones de robos, desapariciones y homicidios. En municipios como Naucalpan y Tlalnepantla persisten señalamientos sobre corrupción dentro de corporaciones locales, una percepción reforzada por la baja confianza ciudadana en policías preventivas municipales, que apenas superan 50 por ciento de aprobación.
La situación se agrava por la llamada “cifra negra”: delitos que nunca se denuncian por miedo o desconfianza hacia las autoridades. Especialistas advierten que la reducción de carpetas de investigación no necesariamente significa menos violencia, sino menor denuncia ciudadana.