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Juan R. Hernández
Ciudad de México.- La alcaldía enfrenta un proceso electoral marcado por inseguridad, corrupción y falta de agua, mientras los aspirantes arrastran escándalos y campañas de autopromoción. El desencanto ciudadano crece ante políticos que privilegian la imagen sobre propuestas de fondo, en un bastión histórico de la izquierda.
En Morena, los perfiles más visibles arrastran polémicas que han marcado su trayectoria. Aleida Alavez, quien busca la reelección, ha sido blanco de críticas por el uso de espectaculares y autopromoción en revistas caras en etapas previas al proceso electoral, además de acusaciones opositoras sobre presuntas redes de control territorial, particularmente en el manejo del agua y el combate a la inseguridad, temas sensibles para la población.

Por su parte, Gabriel García, operador cercano al obradorismo, carga con el antecedente de la estructura de “superdelegados”, señalada por el uso político de programas sociales, lo que sigue siendo munición constante de la oposición.
Hay encuestas que sitúan a Martha Ávila, ex coordinadora de la bancada de Morena en el Congreso Capitalino, muy por encima en popularidad y aceptación de Aleida Alavez
En contraste, figuras como Miriam Valeria Cruz y Mucio Hernández mantienen un perfil más institucional, aunque no logran escapar del desgaste generalizado que enfrenta la clase política en la alcaldía.
En la oposición, el PAN apuesta por figuras mediáticas. Noemí Luna Ayala destaca por sus choques constantes con el oficialismo, mientras Karen Quiroga Anguiano mantiene una narrativa de victimización tras denunciar agresiones, en medio de acusaciones cruzadas de montaje político.
El PRI, con Ximena Espinosa, intenta reposicionarse con cuadros jóvenes, aunque sin lograr escapar de la sombra de irrelevancia. Movimiento Ciudadano impulsa a Alex Pichardo y Juan Carlos Pérez Martínez, quienes basan su estrategia en redes sociales, sin escándalos mayores pero con bajo impacto territorial.
Por su parte, el Partido Verde coloca a Rebeca Peralta León, marcada por señalamientos de “chapulinismo”, y a Manuel Talayero Pariente, operador discreto sin exposición mediática.
En este escenario, la ciudadanía observa una contienda adelantada donde predominan los escándalos y la promoción personal, mientras las soluciones de fondo siguen sin llegar a una de las alcaldías más complejas y olvidadas de la capital.