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Las notas de La Jornada del sábado y de ayer domingo, firmada por Carlos Fernández Vega me dejaron reflexionando, hablan de la fuga de capitales, Fernández Vega hace énfasis en que, quienes tienen la capacidad de sacar dinero del país son los ricos generados por Carlos Salinas, que son los únicos con el poder para invertir en todos lados menos en el país que los enriqueció y les permite pagar menos impuestos que a cualquier mortal (¿lo habrá notado Altagracia Gómez?).
Los cambios económicos, aunque superficiales todavía, han sido suficientes para darnos cuenta de las carretadas que se les entregaban y la cantidad de robos que había, y han servido para implementar programas sociales permanentes y magnas obras que en otros sexenios no se realizaron.
Desde el 2018 los empresarios ha sido los más favorecidos, las partidas a medios continúan por ley, pero gobernadores como David Monreal se dan el lujo de mantener en los presupuestos del estado a la familia Aguilar, completita, aprovechando un recurso legal que habilita su trabajo como “educación, formación y actividades deportivas y culturales”, rubro dedicado a escuelas y dándoles el título de embajadores culturales (de uno en uno y no como parte de un espectáculo); María Eugenia Campos de Chihuahua construyó un mega edificio en donde alberga a la CIA y paga a la prensa para que ensalcen su imagen, el monto contabilizado es de 748 millones repartidos entre medios locales y otros como TV Azteca y Latinus; en Guanajuato Diego Sinhue y ahora Libia Denise gastaron 756.5 millones en 2024, 642 millones en 2025 y en lo que va del año continúa la sangría; Quintana Roo, Nuevo León, Tamaulipas, Aguascalientes y Guerrero también son mencionados como estados que pagan favores a la prensa, destacando los gobiernos panistas como los que más “generosos” son en sus dádivas personales.
La inflación de presupuestos y sobrecostos en obras estatales sigue como en los “buenos tiempos”, en su informe de febrero, la ASF detectó 2,686 millones de pesos pagados por el gobierno del Estado de México (ya con Delfina) a dos consorcios de Ricardo Salinas, sin comprobación; a Samuel García, el monto irregular asciende a 1,987 millones, sin comprobación, más otros 9.2 millones en el “Fondo para el Fortalecimiento de las Instituciones”
Así, entre los apátridas que sacan dinero y otros apátridas que compran favores o quedan bien con el presupuesto de los mexicanos, es muy difícil sacar el barco a flote.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez