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Por Lengua Larga
Hay visitas diplomáticas y luego está el tour de Isabel Díaz Ayuso por México: una mezcla entre cruzada colonial, casting de la derecha latinoamericana y episodio perdido de La Rosa de Guadalupe, pero producido por Vox. Porque claro, si algo necesitaba este país en plena crisis de agua, violencia y polarización, era que llegara una política española a explicarnos que deberíamos agradecer la Conquista… otra vez.
Ayuso aterrizó como si viniera a “civilizar” estas tierras bárbaras donde, según su narrativa favorita, seguimos sin superar el trauma de haber dejado de ser Nueva España. Entre homenajes a Hernán Cortés, discursos sobre “mestizaje” y su insistencia en escribir “Méjico” como tía franquista en Facebook, la presidenta madrileña logró algo casi imposible: unir a medio México en el cringe colectivo.
Y qué decir del desfile de políticos mexicanos felices de tomarse la foto con ella. Había sonrisas, abrazos y una emoción digna de quinceañera con Luis Miguel. Porque para cierta oposición nacional, Ayuso representa eso que tanto admiran: la derecha que habla fuerte, desprecia programas sociales y convierte el clasismo en filosofía de vida. Claudia Sheinbaum, entre sarcasmo y molestia genuina, terminó llamándolos “trasnochados”. Y la verdad: difícil darle la contra.
Lo más divertido es que Ayuso insiste en que ella no vino a provocar. Claro, y Hernán Cortés vino de intercambio cultural. Mientras tanto, su gira —que según críticas en España costaría hasta 300 mil euros— dejó protestas, abucheos y hasta una edil subiéndose al escenario con una pancarta reclamando agua. Imagínate cruzar el Atlántico para terminar funada por el desabasto hidráulico en Aguascalientes.
Pero Ayuso no vino sola: vino acompañada de esa nostalgia imperial que algunos europeos todavía usan como souvenir político. Ese extraño fetiche de creer que Latinoamérica debería agradecer eternamente que la colonizaron. Y mientras ella hablaba de “libertad” y “hispanidad”, acá muchos solo veían a una influencer del colonialismo haciendo contenido para sus votantes madrileños.
México sobrevivió a Maximiliano, al PRI de los setenta y a los coaches financieros. También sobrevivirá al Ayuso Tour 2026.