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César A. Muñoz
Ciudad de México.- La CDMX cuenta con 340 mercados públicos, de acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México y varios de estos espacios actualmente persiste el mismo problema, menos ventas, menos clientes y locales cerrados. Entre los casos están el Mercado de San Cosme, el de La Merced, de Mixcoac y el Mercado de Portales.

En estos lugares, los locatarios dicen que la situación ya se nota en el día a día, hay pasillos con poca gente, puestos que ya no abren diario y ventas que han bajado con el tiempo. También señalan falta de mantenimiento en instalaciones, lo que ha dejado espacios con fallas en luz, agua y condiciones básicas de trabajo.
En el Mercado de San Cosme, María López, que vende jugos, comenta, “Antes vendía mejor, ahora hay días que apenas me alcanza para lo básico”. En la Merced, Juan Hernández, comerciante de abarrotes, subraya que “Hay zonas donde ya casi no pasa gente, eso nos pega directo en las ventas”.
En el Mercado de Mixcoac, Ana Martínez, carnicera, recalca, “La gente prefiere pedir por teléfono o ir al súper” y en Portales, Roberto García, vendedor de frutas, destaca, “Lo que vendo ya solo me alcanza para seguir aquí y para la casa”.
Al mismo tiempo, cada vez más personas compran por internet, en 2024, la Asociación Mexicana de Venta Online reportó más de 65 millones de personas comprando en línea en el país. Ese mismo año, el comercio electrónico llegó a cerca de setecientos ochenta y nueve mil millones de pesos, con un crecimiento de alrededor del 20%.
Aplicaciones como Uber Eats, Rappi y Didi Food ya no solo llevan comida, también despensa y productos básicos, a eso se suman supermercados como Walmart, Soriana, Chedraui y La Comer, que venden en línea y entregan a domicilio.
Para la gente, esto es más fácil comprar desde el celular, se comparan precios rápido y el pedido llega hasta la casa, en muchos casos, los costos son parecidos o incluso más bajos que en el mercado.
Aunque no hay cifras oficiales de ventas por mercado, los locatarios reconocen que se necesita mantenimiento y mejor operación, ya que el cierre de puestos y la baja afluencia muestran que el problema ya es visible.
Menos clientes en los mercados y más compras en línea, es lo que está cambiando la forma en que la gente compra su despensa en la ciudad.