67 lecturas
Por Ricardo Sevilla
Si Ariadna Montiel llega, como se ha dicho, a la dirigencia del partido Morena, sería un acierto. Es una mujer con cartas credenciales suficientes para sacar adelante un proyecto político semejante.
Pero le digo más: la consolidación de Ariadna Montiel Reyes en el Gobierno de México no es casualidad; en realidad, es el resultado de una arquitectura política diseñada en el territorio. Como titular de la Secretaría de Bienestar, Montiel no solo administra recursos; dirige –con rigor y talento– la maquinaria que sostiene la legitimidad social de la Cuarta Transformación.
Pero su carrera política es larga e interesante.
Desde sus inicios en el movimiento estudiantil de la UNAM en 1999 y su tránsito por el PRD, Montiel desarrolló una capacidad de lectura territorial poco común. Su gestión en la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) durante la administración de Marcelo Ebrard, por darle a usted otro ejemplo, fue su “laboratorio” operativo. ¿Y sabe por qué? Porque ahí logró entender la logística de grandes masas y la eficiencia en la atención ciudadana.
La Secretaría de Bienestar, hoy por hoy, y gracias a Ariadna Montiel, se ha convertido en el corazón presupuestal del país. ¿Quiere un dato duro? Se lo doy: para este 2026, la inversión social bajo su cargo ha alcanzado la cifra histórica de un billón de pesos.
Uno de los secretos es que la dispersión a través del Banco del Bienestar, que elimina intermediarios y se ha convertido en un pilar fundamental de la Cuarta Transformación.
Un elemento adicional que no debe perderse de vista es que Ariadna Montiel conoce el mapa electoral mejor que nadie.
Y si usted me lo pregunta, yo le diría que Montiel es la garantía de continuidad que el obradorismo necesitaba para consolidarse en 2027.