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CÉSAR A. MUÑOZ
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- Lo que debía ser una conferencia para delinear el rumbo del PRD hacia 2027 terminó por convertirse en un abierto mensaje de confrontación interna.

Durante una mesa de trabajo, con micrófono en mano, la perredista Polimnia Sierra colocó en el centro del debate a la diputada Nora Arias, a quien cuestionó por su desempeño en el Congreso.
“Me gustaría ver que la diputada dictamine, presente iniciativas viables y realmente represente a la militancia”, lanzó.
La crítica no se quedó en lo legislativo. También apuntó a una presunta desconexión con la agenda pública, al señalar que su labor debería centrarse en las necesidades de la ciudad y no en intereses personales.
El señalamiento exhibe un problema más profundo dentro del Partido de la Revolución Democrática: la disputa por quién representa realmente al partido y bajo qué agenda. No se trata solo de productividad legislativa, sino de la dirección que debe tomar el grupo parlamentario en un momento clave.
En ese contexto, el Sol Azteca intentó fijar postura al presentar tres ejes de su agenda legislativa, alineados con la Agenda 2030: fortalecer leyes en proceso de dictaminación, impulsar nuevas iniciativas y promover reformas a la normatividad vigente.
Asimismo, destacaron que su prioridad será la armonización legislativa conforme a la Constitución de la Ciudad de México. Sin embargo, mientras la dirigencia busca proyectar una ruta clara, también deja entrever cuestionamientos hacia el desempeño de una de sus propias diputadas.
El conflicto estalla justo cuando el PRD intenta reconstruirse rumbo a 2027, con trabajo territorial, visitas domiciliarias y el discurso de ser “un partido cercano a la gente”. No obstante, las críticas contra Nora Arias evidencian que el principal obstáculo no está fuera, sino en la falta de cohesión interna.