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Por
Fermín Sánchez
En política, los números no cuentan toda la historia, pero sí marcan el pulso. Y el más reciente Ranking de Gobernadores de Statistical Research Corporation de abril, ofrece un dato que en Baja California se lee como mensaje.
Marina del Pilar Avila reaparece en el Top 10 nacional con 59.9% de aprobación, justo en un momento en el que su administración ha tenido que navegar, al mismo tiempo, la presión cotidiana de gobernar una entidad fronteriza y los embates, internos y externos, que suelen acompañar a quien concentra los reflectores.
Volver a ese bloque de los mejor evaluados no es un accidente. En la lógica del poder, reposicionarse implica dos cosas, aguantar el golpe y no dejar de moverse.
Y la gobernadora, guste o no su estilo, ha demostrado oficio para procesar crisis sin quedarse atrapada en ellas. Ha entendido que en política el silencio prolongado se interpreta como vacío, y que responder no siempre significa confrontar, a veces basta con reencuadrar, ordenar a su equipo, y mantener una narrativa de gobierno en marcha.
Pero la narrativa, por sí sola, se cae si no hay obra. Y ahí es donde el gobierno estatal ha buscado apuntalar su recuperación con agendas que impactan directamente en lo que el ciudadano ve y padece todos los días.
En infraestructura educativa, la apuesta ha sido reforzar planteles, ampliar capacidades y sostener la presencia de gobierno donde más se siente la ausencia.
En la capital del estado, el rezago de pavimentación ha sido durante años una queja, Atender ese rezago, por fases, con sus inevitables molestias, es políticamente rentable por una razón simple, es una demanda que no admite maquillaje. O se pavimenta o no se pavimenta.
Y si Mexicali pide calles, Tijuana exige movilidad. La zona metropolitana fronteriza vive bajo presión permanente, crecimiento acelerado, vialidades rebasadas, traslados largos y una economía que no espera.
Los proyectos orientados a mejorar la movilidad en Tijuana y su área conurbada son, por lo mismo, más que infraestructura. Allí, cada minuto ahorrado en el tráfico es un argumento a favor; cada obra detenida, un sentimiento en contra.
A ese componente se suma, las visitas recientes de la presidenta Claudia Sheinbaum a la región fronteriza, que se han interpretado como mensaje de alineamiento y acompañamiento.
Así, la ecuación se entiende, resistencia ante embates, acciones visibles en rubros sensibles y respaldo presidencial en territorio.
El resultado, por ahora, es un retorno al Top 10 que la propia encuesta retrata. ¿Alcanzará para seguir escalando?
Por lo pronto, Marina del Pilar ya consiguió algo que en política vale oro, recuperar el paso.