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Juan R. Hernández
GRUPO CANTÓN
CIUDAD DE MÉXICO.- La próxima visita de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a Barcelona el sábado 18 de abril marcará un posible punto de inflexión en la relación entre México y España, luego de casi ocho años de distanciamiento diplomático.
A pesar de que el viaje no tiene carácter de Estado, la coincidencia con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, en un encuentro de fuerzas progresistas abre la puerta a un acercamiento que no se había concretado desde 2018.

El conflicto bilateral inició en 2019, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador envió una carta privada al rey Felipe VI, para solicitarle que se disculpara por los abusos cometidos durante la Conquista. La respuesta del gobierno español fue tajante al rechazar públicamente la petición. Fue así como se desencadenó una etapa de tensiones constantes.
A lo largo de la administración de López Obrador, el tema se mantuvo vigente en el discurso político mexicano, incluso con el planteamiento de “pausar” las relaciones en 2022. Aunque esto no se concretó, sí fue suficiente para evidenciar el deterioro diplomático.
La relación volvió a tensarse en 2024, cuando Sheinbaum decidió no invitar a Felipe VI a su toma de protesta cuando asumió el cargo como presidenta de México. El gesto fue interpretado como un agravio por Madrid y derivó en la ausencia del presidente Sánchez en la ceremonia.
Sin embargo, señales recientes apuntan a una distensión. Ejemplo de ello es que en marzo de 2026 el monarca español reconoció en un acto oficial que hubo abusos durante la colonización. Esta acción fue valorada positivamente por el gobierno de México.
Sumado a lo anterior, la administración de Sheinbaum le hizo una invitación a Felipe VI para asistir al Mundial de fútbol en México, un gesto que se ha interpretado como una apertura.
Por otra parte, destaca que, pese a los desencuentros políticos, el vínculo económico entre ambas naciones nunca se rompió. España se ha mantenido como uno de los principales inversionistas en México, lo que ha sostenido la relación en el terreno comercial.
Dentro de este contexto, el encuentro en Barcelona podría inaugurar un nuevo capítulo en la relación México-España, donde el diálogo político retome su cauce tras años de diferencias históricas y diplomáticas.