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Choque por reforma judicial divide al Congreso capitalino
Mientras Morena sostuvo que los cambios responden a una exigencia ciudadana para combatir corrupción y privilegios, legisladores panistas insistieron en que la reforma debilita la autonomía judicial y concentra poder
Ana E. Rosete
La discusión de la minuta de reformas constitucionales en materia del Poder Judicial volvió a polarizar posiciones en el Congreso de la Ciudad de México, donde Morena defendió los cambios como una transformación necesaria para combatir la corrupción y democratizar la justicia, mientras el PAN reiteró que la reforma representa un riesgo para la autonomía judicial y la división de poderes.

Desde tribuna, la coordinadora de Morena, Xóchitl Bravo Espinosa, aseguró que la reforma responde a un mandato ciudadano y no partidista. Para respaldar su postura, citó encuestas que, dijo, reflejan respaldo social a los cambios: 83 por ciento considera necesario seguir reformando al Poder Judicial, 61 por ciento percibía corrupción en el sistema y 85 por ciento apoyaba mecanismos más estrictos de vigilancia y sanción para jueces y magistrados.
La legisladora sostuvo que la reforma busca una transformación profunda del sistema de justicia, acercarlo a la ciudadanía y erradicar prácticas de nepotismo y privilegios. También defendió la participación de más de 13 millones de personas en la elección judicial y rechazó que se minimice ese ejercicio democrático.
Como parte de sus argumentos, Bravo afirmó que desde la implementación del nuevo modelo judicial se detectaron 193 resoluciones irregulares que habrían beneficiado a más de 100 presuntos integrantes del crimen organizado mediante liberaciones, retrasos procesales o traslados.
Además, destacó resoluciones recientes relacionadas con abuso infantil y feminicidio, al señalar que las modificaciones judiciales ya están generando cambios de fondo para la población.
En contraste, legisladores del PAN mantuvieron su rechazo a la minuta. La diputada Olivia Garza afirmó que la reforma debilitó la imparcialidad judicial y la carrera profesional dentro del Poder Judicial, mientras Claudia Pérez sostuvo que el modelo impulsado por Morena ha demostrado ser inoperante.
Laura Álvarez criticó las consecuencias económicas y jurídicas de la reforma, al tiempo que Ricardo Rubio calificó los cambios como una “confesión de fracaso” del oficialismo y acusó que la reforma no democratizó al Poder Judicial, sino que aumentó su control político.
Daniela Álvarez añadió que la elección judicial de 2025 estuvo marcada por manipulación política y el uso de “acordeones”, cuestionando la independencia real de quienes resultaron electos.
El debate concluyó sin acercamientos entre bloques parlamentarios y con posiciones encontradas sobre el rumbo de la justicia en México.