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Juan R. Hernández
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- Frente a una dependencia crítica del gas natural importado, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum analiza la explotación de yacimientos no convencionales como una vía para fortalecer la soberanía energética del país y reducir su vulnerabilidad ante factores externos.
Actualmente México importa el 75% del gas natural que consume, mientras que solo el 25% se produce en territorio nacional. De ese total importado, 80% proviene de Texas, lo que coloca al país en una situación de riesgo ante aumentos de precios, conflictos o fenómenos climáticos que afecten el suministro.

Por lo anterior, durante “La Mañanera”, Claudia subrayó que, de no actuar, la dependencia seguirá creciendo: “Hay un combustible, que es el gas natural, que estamos importando mucho. Si no hacemos nada, cada vez vamos a importar más”, advirtió.
Ante este escenario, el Gobierno Federal plantea un plan integral para incrementar la producción nacional un 38% y diversificar la matriz energética con energías limpias, pasando del 24% al 38% de generación eléctrica renovable para 2030.
El debate central se enfoca en la posible explotación del gas no convencional, que representa mayores reservas, pero implica riesgos ambientales. Para ello, se conformará un comité científico con especialistas de instituciones como la UNAM y el IPN, que evaluarán la viabilidad técnica y ambiental del proyecto.
En la conferencia se explicó que, a diferencia del gas convencional, que fluye naturalmente al perforar, el no convencional requiere técnicas como la fractura hidráulica. Afortunadamente, hoy en día hay tecnologías menos invasivas, con uso de químicos orgánicos, reciclaje de agua y alternativas sustentables.
Sheinbaum puntualizó que el centro de la decisión es la soberanía, el desarrollo del país, el futuro ambiental y las siguientes generaciones.
El plan también incluye la construcción de 12 nuevas centrales eléctricas de ciclo combinado, de las cuales siete estarán listas a lo largo de 2026 y 2027. Aunque la demanda de gas podría crecer hasta 30% hacia el final del sexenio, el Gobierno sostiene que la combinación de mayor producción nacional y energías limpias permitirá tener un sistema más seguro y costos más bajos.
El objetivo de fondo es claro: dejar de depender del extranjero y consolidar la autosuficiencia energética de México. Como beneficio extra, con este proyecto, podría haber precios más estables e incluso más bajos del gas.